| La Gran Obra de un Alcalde |
| Escrito por Jorge Sánchez |
| Miércoles 13 de Junio de 2012 16:31 |
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Y lo que nunca he olvidado de ese político es la gran obra que ha dejado en nuestro pueblo, una obra que va más allá de las varillas y el cemento, una gran obra de calor humano, de sencillez y humildad, que dan cátedra de lo que es ser un verdadero comerieño, porque esta obra que no llena las arcas de los ahijados del gobierno pero si llena los corazones de todos aquellos que lo conocemos. Ese es el ex alcalde de Comerío Pablo Centeno Rivera, un hombre de pueblo de quien siempre escuché comentarios positivos desde pequeño y que al conocerlo personalmente fueron confirmados. Y es que Pablin fue un político que nunca olvidó de donde venía, alguien que ha amado a Comerío con toda su alma y lo defiende con uñas y dientes. Este servidor público entró al gobierno con un estilo de vida común de un comerieño y al terminar su mandato de doce años en la alcaldía salió con un “modus vivendi” digno de un alcalde pero no de un monarca, en otras palabras, la palabra enriquecimiento no existió en su léxico personal. Llevó a sus tres hijos a estudiar en la universidad con el esfuerzo de su trabajo, enseñándoles el valor del trabajo y la dignidad de ser honesto. Pues, lo que si existió en el vocabulario de Pablin ha sido la palabra “respeto”, ya que este hombre siendo popular toda su vida tiene muchos amigos de partidos contrarios y cuando se hablan de temas políticos con él la diplomacia es la regla de oro que lo rige. La gente de Comerío fue su prioridad y lo ha seguido siendo, pues soy testigo de cómo este comerieño se tira a las calles todos los días a dialogar con los ciudadanos de nuestro pueblo y cuando identifica una necesidad siempre busca la manera de ayudar. Es que sus raíces cristianas lo han llevado a vivir el Evangelio en la praxis y no en palabras, pues aunque el no seguirá al pie de la letra los ritualismos litúrgicos de la religión, pero si ha demostrado ser un cristiano de conciencia que ha hecho como dice el sacerdote Gustavo Gutiérrez, ha tomado como “opción servir a los pobres”. Este hombre de fe constantemente levantaba su voz en la iglesia para abogar por el servicio a la comunidad, cosa que en ocasiones le costó la molestia del liderato eclesial pero aun así continuó con sus convicciones. Es que Pablin no permitió que el orgullo y la pompa que le brindó el “reality show” de la política puertorriqueña lo arrastrara a sucumbir ante la embriaguez de poder que sufren muchos hoy día, despejando todo delirio de grandeza y manteniéndose con los pies en la tierra. Y es por eso, y por otras cosas más que pienso que no hay mejor obra de un político que ésta, de demostrar calor humano a su pueblo, servir sin buscar beneficios personales, y caminar en el respeto y la tolerancia hacia sus compueblanos. Por ello, utilizo este medio para sugerirle respetuosamente a la Asamblea Municipal de Comerío y a su actual alcalde Josian Santiago que en honor a comerieños como Pablin se le ponga el nombre de Pablo Centeno Rivera al viaducto de nuestro pueblo. Ya que el génesis de esta mega estructura fue bajo la administración del Sr. Centeno y sería un gran honor para nosotros honrar a este valioso ciudadano dándole este reconocimiento en vida. Este planteamiento es una opinión muy generalizada en nuestro pueblo y es respaldada por muchos. Espero en Dios que esto se pueda lograr. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
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Recuerdo que en mi niñez se escuchaban pasar las guaguas de sonido anunciando la postulación de un político llamado Pablin. Como era costumbre en mi familia votar por el PPD recuerdo decir que yo también votaría por él, mientras orgulloso agitaba la bandera de la pava al pasar la “tumba cocos” por mi casa, aunque solo tenía unos 5 ó 6 años de edad en aquel entonces.