Kampanita y Kampanilla Payasos de generación en generación
Escrito por Christian E. Amy - amy.periodico@hotmail.com   
Miércoles 30 de Mayo de 2012 19:00

Una tarde escuché una frase en la televisión que me tomó mucho tiempo entender, a pesar de lo simple de la misma: “Hacer reír es un asunto serio”. Les confieso que no recuerdo quien lo dijo, pero mucho tiempo después, Juan Cifuentes y su hijo Patricio, ambos nacidos en Chile, se encargaron de ofrecerme una coherente explicación de la contradictoria frase.

La historia de esta familia, que incluye también a la tercera generación (pues Patricio es padre de un hermoso niño que fue bautizado con el mismo nombre y pareciera ser que nació con el mismo don) es una impresionante, mágica, pero no deja su marco de sencillez y humildad, características que afloran en Juan y Patricio a los segundos de comenzar un diálogo con ellos.

Hace 50 años que Juan emprendió un maravilloso viaje por el mundo ofreciendo su talento a grandes y chicos. Sin darse cuenta, su hijo Patricio, nacido en la capital chilena, seguía sus pasos con tal determinación que a los ocho años de edad, comenzó a acompañarlo a las presentaciones y el resto es historia.

“Saqué esa sangre artística. Me gustaba pintarme de payasito. Yo tenía que estudiar y trabajar. Viajaba con mi papá durante las vacaciones. Cuando terminé la universidad tuve un dilema: ¿mi profesión o esto de payaso? Me gusta hacer reír. Para mí son como vacaciones porque te pagan por hacer lo que te gusta. Yo disfruto lo que hago.

Me encanta”, narró Patricio a La Cordillera durante una entrevista realizada en la Plaza Pública de Orocovis, pueblo en el que reside.

Puerto Rico no es un país extraño para Kampanita (Juan) y Kampanilla (Patricio), pues desde el 1994 visitan la isla para sus presentaciones con circos como el Magestic, Magicus, Mongolia, Circo de Pekín y más reciente, el Golden Circus.

Juntos, padre e hijo, han visitado Estados Unidos (con el Circo de los Hermanos Vázquez), Europa, Japón, entre otros países de centro y Sur América. Sin embargo, Puerto Rico es el favorito de Kampanilla, pues aquí se casó y procreó a su pequeño Patricio. “Yo me siento orocoveño. Las cosas malas que pasan en este pueblo me duelen”, afirmó.

Kampanita y Kampanilla se toman muy en serio su trabajo y por eso no se limitan a desarrollar las típicas tareas de un payaso, sino que incorporan otras destrezas a sus presentaciones.

“El payaso en Chile, tiene que ser completo. Tiene que saber saltar, bailar, cantar, hacer malabares, chistes, todo se complementa. Tiene que saber improvisar.

Tenemos que ajustarnos al público que vino a vernos. Es bien difícil. Hasta psicología debemos aprender”, asegura Juan. He querido llevar al payaso mucho más allá de la comedia. Me gusta hacer todas las tareas”, añadió.

Sobre la posibilidad de que el pequeño Patricio pueda incorporarse a las presentaciones que ofrecen Kampanita y Kampanilla, su padre aclaró que los estudios son primero. “Si le gusta, él tiene que estudiar primero”, expresó frunciendo el ceño, para luego soltar una carcajada. Es que hacer reír es un asunto serio…