Creo en Puerto Rico
Escrito por Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 18 de Abril de 2012 17:09

Hay quienes insisten en decir que en el caso de Puerto Rico todo está perdido. No creo que eso sea cierto. Podemos tener en este momento el mejor o el peor gobierno, o la mejor o peor calidad de vida, pero siempre tendremos gente que ama a este país mucho más lejos del fanatismo político o religioso.

En el Puerto Rico de hoy, hay dos grandes tropiezos para que las cosas mejoren en el aspecto gubernamental y de calidad de vida. El primer tropiezo son los partidos políticos, los cuales tienen como meta evitar que usted sea un ser pensante.

Hay quienes dicen que los partidos políticos son un mal necesario y mi conciencia raya entre que eso sea verdad o mentira. Los males sociales y la estabilidad de la economía son elementos que no se resuelven a corto plazo.

Puede haber soluciones inmediatas en relación a aspectos específicos, pero tienen que ser relacionadas a lo que será el producto de una solución total. En ambos casos la solución al problema tiene que ser parte de un proyecto por etapas que tome en consideración a corto plazo una intervención agresiva en lo que ha sido el producto final del problema.

A la misma vez tiene que haber una intervención que busque un resultado a largo plazo, donde se ataque la raíz del problema de manera procesal. No podemos permitir que los cambios de administración afecten los planes establecidos. Hay que tirar a los partidos políticos a un lado y crear un sistema que emane de la sociedad, que sea el que dirija nuestro pueblo hacia una estabilidad económica y mejor calidad de vida.

No hay dudas que los partidos políticos no van a desaparecer por legislación, ya que los legisladores son los mismos miembros de los partidos, pero tenemos la alternativa de retar a dichos partidos por medio del voto y de manifestaciones claras que demuestren que no queremos sus estilos agresivos y demostrativos de poco respeto hacia la figura de cualquier ser humano que no piense como ellos.

Es hora de buscar alternativas, que permitan que la calidad de vida y la economía estén más en nuestras manos y menos en la de los partidos políticos. Hay que buscar la alternativa para que el producto de nuestro mejor recurso, el cual es la preparación académica de nuestros estudiantes universitarios, pueda quedarse en Puerto Rico.

Estamos preparando estudiantes en el área técnica y profesional y se nos van del país de manera inmediata. ¿Qué está haciendo al día de hoy el ente gubernamental para evitar eso? Me luce que muy poco.

El segundo aspecto que afecta el que pueda mejorar el área gubernamental y de calidad de vida son las iglesias. Antes teníamos la vertiente protestante y la católica, pero al día de hoy la amplitud de iglesias protestantes ha permitido la llegada de lo que podemos llamar en algunos casos los mercaderes del templo.

Hay grupos que pretenden mover a su feligresía como parte de un electorado activista, esto en vía de beneficiar a candidatos en específico. Nada peor que eso. ¿A qué están llamadas las iglesias, sean católicas o protestantes?

Están llamadas a defender al oprimido y al menospreciado, están llamadas a cubrir las necesidades de la sociedad, lo cual se hace de diversas formas. Hay que entender que un gran grupo de nuestros núcleos familiares se compone de padres que ambos trabajan, o de padres divorciados, o padres o madres solteros, creando todo esto unas necesidades, que si no son bien atendidas terminan afectando la calidad de vida y la economía.

Siendo así, qué puede ser mejor que las iglesias, dentro de lo que es la enseñanza bíblica de amar a su prójimo como uno mismo, puedan establecer para los niños, adolescentes y jóvenes, programas de tareas supervisadas, talleres de música, atención psicológica y programas de recreación, entre otros.

¿Qué limita a las iglesias a ser parte de la solución y no ser parte del problema que es la política partidista? Tanto la iglesia católica como la protestante tienen los recursos para aportar más allá de la misa o el culto, solamente tienen que hacer lo que dice en la Biblia en que se fundamenta su creencia. Mediante la unidad de propósito, Puerto Rico puede hacer eso y más. Por todo esto es que creo en Puerto Rico.