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Es Nuestra… Se llama WIPR
Escrito por Evelyn Cruz   
Miércoles 17 de Enero de 2018 16:32

Nuestro Puerto Rico le debe un profundo agradecimiento a la estación WIPR operada por la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública. Considero que no sintonizar los maravillosos eventos que difunden es una falta de respeto y de sensibilidad a la labor que realizan desde hace 60 años. WIPR es tuya, es mía y es de todo el pueblo puertorriqueño.

Después de agotar mi caudal de lágrimas viendo a mi isla molida y maltrecha por el Huracán San Agapito alias María. Después de ver a miles de puertorriqueños hambrientos y sedientos sujeto al amparo de ayudas foráneas y criollas. Después de contemplar una naturaleza rebelde y agresiva levantándose cien veces más verde que el verde de Lorca.

Después de ver cientos de comensales haciendo fila en restaurantes lujosos y en chinchorros maltrechos. Y luego de ver los salones de bellezas con sus agendas llenas y las tiendas de ropa y zapatos abarrotadas y todo esto en un país sin luz ni agua; me dije: “Antes de gritar y salir corriendo hacia el aeropuerto, molestar al Padre que estaría ocupado discutiendo con Luzbel por el maltrato que nos da, decidí concretarme a ver noche tras noche a mi estación WIPR.

Yo conozco muy bien su estilo y su gallardía por muchas razones. Intenté aprender algo de televisión cuando estudiaba comunicaciones en la UPR allá por el 1974. Mi maestro Ángel F. Rivera no me pudo convencer de que me quedara en su clase. Luego la voz de todos los videos que produje para la Asociación de Maestros los narró Rey Francisco Quiñones y el 5 de enero de 2005 se presentó mi cortometraje Visión y Sueño auspiciado por EDUCOOP. Allí trabajaron Giovanna Scaranno, Iniabelle Colón, compañeros de estudio. Así es, soy fanática de WIPR.

Cuando estuve frente a esta pantalla durante las festividades navideñas me llené de la más sublime esperanza. La Orquesta Sinfónica es tan única y perfecta que nos lleva al cielo con sus selecciones escogidas por sus magníficos directores; Maximiano Valdés y Roselyn Pabón y luego esa moderadora Alfonsina Molinari quien antes de los conciertos nos abastece con la más completa información al respecto.

Además, yo siempre estoy pendiente cuando entra el “concertino” porque él es Omar Velázquez, nieto de la que fuera mi más querida e íntima amiga Edelmira González una de las más connotadas escritoras puertorriqueñas. Juntas compartimos lágrimas y sonrisas en el Departamento de Instrucción. En estos días festivos y tiemblos al recordarlo aparecen los coros infantiles, intermedios, adultos y retirados, todos… en la más perfecta armonía dirigidos por dos maravillosas directoras. Luego más y más. ¿Quieren saber? El Coro de Niños de Ser me dejó sin palabras. Niños especiales con voces de ángeles. No tuve más remedio que echarme a llorar y levantar mis manos para bendecirlos. Entra la Rondalla de Humacao y siguen entrando niños con sus instrumentos de cuerdas.

Mi corazón late con más fuerza al saber que hay miles de niños puertorriqueños vacunados con el microbio del “rap” y esto me acrecienta la esperanza de que renaceremos en espíritu y en verdad. Ya tenemos la solución. Cada escuela debe conseguir un video del Coro de Niños de San Juan para aprender lo que es disciplina y responsabilidad. Los maestros deben olvidarse del “perreo” y dedicarse a escuchar todos los sábados por WIPR los hermosos conciertos de nuestra Orquesta Sinfónica. #

 

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