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Comerieño dando luz desde lo Alto
Escrito por Edgardo Pereira Torres   
Viernes 29 de Diciembre de 2017 20:23

No había pasado una semana del paso del huracán María. Mientras laboraba en la técnica de Monacillos como parte de los trabajos de recuperación, me interrumpe un alto ejecutivo de la AEE – “Necesito una pausa en los trabajos del taller. Tenemos que recoger con urgencia los escombros y despejar el área del helipuerto. Tenemos que levantar de inmediato la verja perimetral. ¡Viene el SUPERPUMA!

Con esta nueva directriz me moví junto a dos brigadas al área indicada. Había mucho trabajo por hacer. Se me acerca un técnico de aviación y con sentido de emergencia me dice – “adelantaron el vuelo, la nave debe estar aquí en 20 minutos.” Acordamos mover lo más peligroso en ese lapso de tiempo, tuvimos que mover mucho más personal y dejar listo todo para el aterrizaje.

Eso no era lo peor, pues el peligro real es en el despegue, lo que nos daría tiempo para terminar una vez la nave estuviera en tierra. El técnico, de nombre Xavier y residente de Cidra junto a su compañero “El Indio” parecían disfrutar cada segundo de su trabajo. Me le acerqué y le hice una pregunta – “¿Conoces a Chegüi?” Me contestó con una sonrisa – “Seguro que sí. ¿Lo conoces tú?” En ese momento se transformó todo.

No era necesario saber lo que le decían por radio a Xavier. El SUPERUMA ya estaba a la vista de todos. Era digno presenciar ese momento. Nuestros muchachos de la AEE lo celebraban como una especie de rito, de orgullo, de potencia. Utier o Uitice, nadie preguntaba. Solo ellos pueden describir esa emoción. Luego de dar el visto bueno al área, - “TOUCH DOWN”. El SUPERPUMA tocó tierra.

“Mira quién va a bajar de la nave” fueron las pa-labras de Xavier. Para la AEE, para Puerto Rico, para todos, José Luis Rivera Colón, hijo de Don Ángel Rivera y Ana Colón, con dos hermanas, Madelinne y Carmencita. Casado con Sandra Rodríguez con quien ha procreado tres hijos, José Julian, Gabriel y mi pana Jonathan. Para nosotros, el Vale, Nandi, Robertito, Iván el de Nico, etc.,  los que crecimos con él en la barriada La Plata en Comerío ¡Chegüi! “¿Galdito, que haces aquí? Me preguntó mientras nos confundíamos en un solidario abrazo. “Trabajando duro y orgulloso de ti” fue mi respuesta. Hablamos de inmediato de los estragos en nuestro pueblo, en la barriada que crecimos, pero solo por un breve momento. La urgencia de su presencia en la sala de control aéreo no nos permitió más tiempo. Nos despedimos mientras era escoltado como un héroe por sus compañeros hasta un vehículo oficial que lo esperaba.

De familia humilde, Chegüi creció en La Plata a solo pasos de la entrada de la cancha. Como todos nosotros, jugaba baloncesto bajo la dirección de Cayayo y pequeñas ligas en la ABC con su dirigente Robert el Gago. Siempre fue introvertido y muy reservado. En el ’87 salió de la Superior de Pasarell y ya en el ’88 estaba en FURA. Doce años después ingresa a la AEE.

Como todos, Chegüi tenía sueños. Hoy esos sueños ya son realidad y le dan un gran servicio a la patria. Chegüi es uno de los pilotos más condecorados en la AEE. La mayoría de los vuelos para mover materiales como torres, cables de alta tensión y hasta personal especializado son su responsabilidad. Sin alardear, este compueblano vuela el 100x35 nuestro con la misión de levantar los elementos primarios de nuestro frágil sistema. Es el piloto del SUPERPUMA, el helicóptero más famoso de la AEE por su magnificencia y por los proyectos que se le asignan. Tras el paso del huracán, sus ejecutorias tienen de todo para acompañar a “El Seco” y convertirse en leyenda de pueblo para futuras generaciones.

Me motivo el hacer este escrito el hecho de reconocer nuestros verdaderos héroes, los personajes que nos unen en un solo propósito, que nos hacen sentir orgullosos. Claro que en mi pueblo debe haber más. De seguro cada pueblo tendrá los suyos. De Cidra tengo que mencionar a Jesús Rodríguez García, locutor de WAPA Radio. Fue la voz de esperanza esos primeros días que parecían no tener fin pues ese medio radial fue el único en resistir el embate del temporal. De Cayey puedo mencionar a Tavo Ramos que movió sus amistades y de inmediato se presentaron en Cayey con ayuda de Grandes Ligas para los menos afortunados.

Debemos hablar de ellos, resaltarlos y respaldarlos. Aibonito, Orocovis, Barranquitas también tendrán sus héroes. Mientras hay unos que solo dividen, como los políticos que ya cansan con estribillos de campaña en plena desgracia, tenemos héroes de verdad. Gente que no es selectiva al momento de dar. No tienen que recordar qué hizo el necesitado en una urna para entonces proceder con la ayuda. No miran en el prójimo los malditos símbolos de un sombrero en un jíbaro o un árbol de mar con cocos. Los que sirven de verdad lo ven todo en blanco y negro, no en rojo y azul. No van a FaceBook a buscar gloria por lo que se hace. Mientras esto no cambie, y todo comienza en nosotros mismos, las enseñanzas de esta catástrofe no estarán completas. Al menos tenemos gente como Chegüi y muchos otros alrededor de nuestra isla. Con ellos sí, ¡Puerto Rico se levanta!

 

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