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Aprieta la Crisis
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Domingo 24 de Diciembre de 2017 14:20

Por más esfuerzos que realizan los grupos religiosos, y de pensamiento patriótico, para mantener el ánimo de nuestra gente en la recuperación del azote del huracán María el silencio de las agencias, como la Autoridad de Energía Eléctrica y Acueductos y Alcantarillados, lo impide, afecta y desmoraliza.

En la zona central llevamos sobre tres meses sin agua y sin luz en la mayoría de los hogares.  Es responsabilidad de los funcionarios, jefes de agencia y personal gerencial, “dar la cara” e informar al pueblo detalles sobre dichos problemas, cómo lo están confrontando, y cuándo pueden normalizarse los servicios.  La gente ha ido perdiendo la paciencia, el control, por la larga espera y la desinformación; lo que presagia protesta y enfrentamiento. Dicho silencio provoca desmoralización, desánimo y coraje.

Y si le aumentamos la aprobación por el Congreso de los Estados Unidos del impuesto del 12.5% de contribución federal, aplicada a las manufactureras que operan en la isla, el ambiente se pinta negro y tenebroso. Una serie de malas noticias que comenzaron con la imposición de la Junta de Control Fiscal, aprobada por el Presidente Obama, con poderes sobre el gobierno local, para cobrar la deuda de Puerto Rico con los bonistas que suma sobre setenta y dos mil millones de dólares.

Aprieta la crisis y no vemos cómo podemos salir de tantos “aprietos” a la misma vez. El verdadero problema se presenta con la división de opiniones, entre el liderato local,  sobre la forma y manera de resolver estos asuntos de tipo político y económico.  Poco a poco el gobierno norteamericano ha ido quitando consideraciones especiales, de beneficio para la economía local, en cierta forma apoyados por el gobierno estadista.

Tal parece que nuestros líderes en el poder, en Cámara y Senado, no entienden que estamos al borde de una crisis de tipo económico, político y social sin precedentes que puede conducirnos a la hambruna, la desesperanza y el caos.  Y que tan pronto pasen las navidades, regresen las facturas de luz, agua, cable, etc., el pueblo no tendrá dinero para sobrevivir sin empleos, sin fondos en el gobierno para sostener la demanda de la gente indigente, alejados de la buena intención y del poder económico de Estados Unidos.

El propio gobernador Ricardo Rosselló tuvo que cambiar su discurso estadista, cueste lo que cueste, para optar por una enmienda especial, para nuestro territorio o colonia, tratando de evitar la aplicación para Puerto Rico de la ley de Contribución Federal.  Acción que fue torpedeada por la Comisionada Residente.

Puerto Rico requiere, necesita, de una acción inmediata que permita estabilizar su economía. El problema no puede esperar por el asunto del estatus, que debería solucionarse en un futuro no muy lejano, porque el problema de la economía se tiene que resolver mañana. El tiempo apremia y hay que conseguir  “consenso” dentro del liderato del país a la mayor brevedad posible.

Nos va la vida.  No creo que usted sea de los que piensan que es conveniente esperar, para obligar a Estados Unidos a otorgarnos la estadidad o la independencia como solución a la crisis.  Entiendo que hay que avanzar para proponer a Estados Unidos una solución inmediata que viabilice la estabilidad económica del país en vías de resolver, luego, el problema del estatus bajo condiciones normales.  En mi pueblo no tenemos luz, ni agua potable, cae la tarde, llega la noche, miro al cielo estrellado, hermoso, es Navidad. ¡Renace la esperanza!

 

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