Banner
EL MILAGRO DE LA NAVIDAD
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Jueves 14 de Diciembre de 2017 15:49

Van pasando los días, van pasando los meses, y la mayoría de las familias de la zona de la Cordillera Central seguimos sin luz, sin agua y sin buenos medios de comunicación aérea, satelital y terrestre.  Sabemos que los trabajadores de las distintas agencias del gobierno y privadas se esmeran por adelantar los trabajos, levantar los sistemas afectados por el huracán María, para que la comunidad pueda recuperar su vida normal.

Sin embargo, rumores y comentarios que se escuchan en la radio y los medios noticiosos comentan sobre el atraso de los trabajos provocados por la ineficiencia de los que son responsables de suministrar equipo y desarrollar la logística que debería adelantar la recuperación.  En sus manos está la importante misión de activar la economía, los servicios esenciales de agua, luz y teléfono, para que escuelas, hospitales, universidades, vuelvan a la normalidad y eviten el caos que amenaza el orden social.

En la calle la gente está a la expectativa de las distintas caravanas de ayuda que llegan a la zona central para traer alimentos, agua potable, y otros artículos de primera necesidad. Los cheques de FEMA están llegando, la energía eléctrica avanza, aunque a paso lento, y el agua potable por la pluma no parece que va a llegar en buen tiempo, en el caso de Comerío, debido a las dificultades para reconstruir los sistemas e instalar tuberías destrozadas por la crecida del río La Plata.

Suerte que el pueblo de Puerto Rico goza de buen sentido del humor para soportar la falta de éstos servicios y muchos celebran la gran cantidad de ayuda que viene de la Cruz Roja, Organizaciones sin fines de lucro, compañías comerciales, y otros grupos religiosos, artistas, deportistas y la diáspora.  Un amigo que hace fila para recibir ayuda de la Cruz Roja me dice: “hemos recibido ayuda de todos lados, somos un pueblo bendecido, que bueno es Dios”.

La esperanza es como la luz de una pequeña vela que a veces el viento trata de apagar.  Muchos hemos sentido ese viento que trata de minar nuestra fe y confianza en la recuperación.  No es fácil ver, como he visto, la casa de hormigón recién construida de un amigo cuyo terreno se deslizó y provocó el fallo de sus columnas haciéndola inhabitable. Miles de dólares en pérdida, muchos años de esfuerzos y sacrificios. Otros que perdieron su casa de madera, zinc y cemento en su totalidad, algunos parcialmente, dañándose los muebles, camas, ropa, etc., por la lluvia y los vientos. ¡Cualquiera puede desmoronarse, deprimirse, perder el ánimo y la fe pensando en que todo está perdido! A éstos les pido calma, esperar que el gobierno estatal y federal se acerque, lleguen a sus casas, para buscar alternativas razonables que permitan que usted pueda encontrar una solución a su caso entre tantas opciones que tiene el gobierno.

Si nos dejáramos llevar por las noticias que se escuchan todos los días sobre los asuntos políticos, y enredos entre las personas que defienden sus intereses particulares, caeríamos (como muchos hemos caído) en la desesperanza, desilusión, y en la discusión estéril de los asuntos. Algo así como el “ojo por ojo y diente por diente” que prevalecía en tiempos antiguos, antes de Cristo, que no lleva a nada bueno.

Les tengo noticias….estamos en navidad.  Llega la brisa fresca, la tonada del aguinaldo y la música alegre de la época que anuncia el nacimiento del Cristo, hijo de Dios, que vino al mundo a traer un nuevo mensaje de esperanza.  El Creador se hizo humano en Jesús y prefirió nacer en un humilde pesebre entre pastores de ovejas.  Desde entonces su luz ilumina a todos los que creen en Él. Si puedes tener fe, como la llamita de una vela, podrás levantarte e impulsar tus fuerzas sobre las ruinas que dejó el huracán. Llegará ayuda de donde no te imaginas, podrás recuperar y cantar victoria sobre tu dolor y sufrimiento.

 

anuciate aqui

Joomla Guru's
Creative Solutions