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¿Cómo ayudar a los estudiantes a retomar el ritmo de aprendizaje?
Escrito por Lic. Nellie Torres de Carella, patóloga del habla y lenguaje   
Sábado 18 de Noviembre de 2017 15:29

Una de las consecuencias más preocupantes del paso del huracán María por Puerto Rico ha sido el largo periodo en que los niños han estado fuera de las escuelas. Investigaciones reportan que largos periodos sin tomar clases afecta el ritmo de aprendizaje; a algunos niños podría tomarles semanas para  volver a engranar y conectarse, lo cual será aún más marcado en niños de educación especial que, en adición a estar fuera de la escuela, han estado meses sin recibir terapias, posiblemente desde el huracán Irma. Con estos datos, debemos  dar prioridad como país a que las escuelas se abran y todos los niños puedan regresar a las aulas.

A continuación, algunas sugerencias para ayudar a los estudiantes:

1- En el hogar debe comenzarse una rutina. Las complicaciones causadas por falta de agua, electricidad y problemas con las viviendas, entre otras, han hecho difícil mantener una rutina en el hogar cuando lo más importante era sobrevivir y procurar satisfacer necesidades. Las horas de dormir y comer se trastocaron, pero regular las mismas es importante para que los niños puedan enfocarse en la escuela.

2- Los padres y madres deben evitar comentarios negativos sobre la escuela que puedan afectar al niño. Muestren entusiasmo por el reinicio de las clases, eso es clave para que llegue con una actitud positiva.

3- Los niños han estado sin rutina por mucho tiempo, por lo cual, en cuanto lleguen a la casa, se les debe proveer un tiempo libre antes de comenzar a hacer las tareas. Esto lo ayudará a hacer una mejor transición a la rutina escolar, no obstante, desarrollar una rutina de estudio luego de la escuela es sumamente importante.

4- Los maestros deben tener como prioridad inicial apoyar a los estudiantes es su área emocional. Muchos todavía podrían estar pasando por el estrés post traumático y necesitarán esta ayuda. Un niño ansioso y asustado no podrá enfocarse para aprender. Algunos niños, contrario a antes del huracán, mostrarán conductas inadecuadas, como irritabilidad, aumento en el nivel de actividad, letargo o apatía, sin embargo, los maestros no deben enfocarse en querer eliminar las mismas, sino en procurar llegar a la raíz. Los niños no tienen aún las herramientas emocionales ni lingüísticas para lidiar con eventos catastróficos y podrían reflejar lo que sienten a través de conductas inadecuadas. Proveer diálogos en el salón de clases para que los niños compartan sus experiencias y emociones podrá darles un cuadro claro de cuáles necesitarán referido para ayuda psicológica por un profesional.

5- Los maestros también deben estar conscientes de que la atención de los niños inicialmente no será la misma, así que deben ser más creativos para captar su atención  y utilizar refuerzos positivos, no recurrir a las reprimendas.

6- El desarrollo de la empatía es más importante que aprender cualquier área académica. Si hay niños en necesidad, deben crear un grupo de apoyo con los otros compañeros de clase; esto los ayudará a ver la escuela más allá de las tareas y los enfocará en algo positivo. Enfocarnos en las necesidades del prójimo nos ayuda a dejar de obsesionarnos con las nuestras.

7- Durante este tiempo, todos hemos compartido en familia más que nunca. La ausencia de la tecnología por la falta de electricidad y de las comunicaciones, crearon la atmósfera idónea para conversar, disfrutar juegos de mesa, compartir con los vecinos y crear todo tipo de diversión familiar. De algo negativo salió algo que habíamos perdido y que no debemos perder otra vez. Como parte del ajuste del niño a la rutina escolar, en el hogar no se debe dejar de sacar su tiempo para volver a compartir como familia. Que la demanda de tareas escolares y la llegada de la electricidad no se lleve algo que posiblemente ayudó a los niños a evitar un colapso emocional.

 

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