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Que no se pierda la esperanza
Escrito por CPA Luis A. Soto Rivera   
Sábado 18 de Noviembre de 2017 15:22

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Las diversas situaciones de adversidad que vivimos en la actualidad han llevado a muchas personas, tristemente, a perder la esperanza. El paso del huracán, una enfermedad grave, problemas económicos, crisis familiares, el desempleo son algunos ejemplos por lo que gran cantidad de hermanos puertorriqueños se encuentran literalmente desesperados. Una definición básica de esperanza es “la confianza de que algo mejor ocurra”. Cuando llegamos al punto de convencernos de que nuestra condición actual no cambiará es entonces cuando ya se nos han acabado la fuerzas para seguir peleando, hemos tirado la toalla; hemos perdido la esperanza.

En la biblia, en el libro de Ezequiel, Capítulo 37 se narra un acontecimiento por el cual estaba pasando la nación de Israel.  La mayoría del pueblo había sido llevado en cautiverio a Babilonia.

Ezequiel era parte de ese grupo que sin duda estaba atravesando por momentos desesperantes. Sin embargo, Ezequiel era fiel a Dios y en medio de la cautividad recibió una visitación de Dios. El Señor lo llevó en el espíritu a un valle de muchos huesos secos en gran manera. Cuando Ezequiel contempló la triste escena, dos pensamientos le surgieron a la mente. Primero, los huesos eran muchos. Tipo de que la necesidad era grande. Segundo, los huesos estaban muy secos. Tipo de que la condición era intensamente de desesperación. Hoy día hay gran cantidad de personas que miran a su alrededor y ven lo mismo: gran cantidad de problemas que le llevan a una cautividad desesperante. Lo importante es que Dios le dijo a Ezequiel que profetizara sobre esos huesos. El obedeció y al final Dios sopló aliento e infundió vida sobre esos huesos.

Esto nos enseña que no importa cuál difícil sea tu situación en el presente, para Dios no hay NADA imposible. Acércate a EL y comienza a profetizar sobre esos huesos secos que deprimen tu existencia. Comienza a llamar las cosas que no son como si fueran.  Declara una palabra de vida sobre todo aquello que tiene apariencia de “huesos secos”. Dios puede traer salud en donde hay enfermedad, abundancia donde hay escasez, alegría donde hay tristeza, esperanza donde hay desesperación. En Romanos 15:13 dice “Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Que no se pierda la esperanza; con la ayuda de Dios confía en que algo mejor ocurrirá.

 

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