Banner
Tiempo de Limpiar la Casa
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Martes 14 de Noviembre de 2017 23:50

Para el nuevo gobernador no ha sido fácil enfrentar una crisis detrás de la otra con eficiencia, excelencia y buenos resultados.  Es como exigir a un pelotero que conecte de cuadrangular en todos sus turnos al bate. A  mi entender el Dr. Rosselló comenzó su mandato acertando en la mayoría de los nombramientos para formar su gabinete.

Seguidamente, enfrentó a la Junta de Control Fiscal con relativo éxito ayudado por un buen equipo de expertos en publicidad y relaciones públicas. En los primeros 100 días de incumbencia el nuevo gobierno pudo capear el temporal, demostrar cierta capacidad para resolver situaciones, obteniendo notas sobresalientes del pueblo que entendió que el joven gobernador superaba sus expectativas. Semanas antes del huracán (María) el gobernador se vio obligado a aceptar la quiebra del país, algo no estaba funcionando bien, comenzó la ambivalencia, el zigzag, producto de la inexperiencia.

Aun así el gobernador lograba mantenerse en control de la situación aprovechando la mala imagen que proyectaba la Junta de Control Fiscal, la inexistencia de fiscalización de las minorías, y hasta su habilidad para tener a todos los líderes de su partido arrinconados a su favor. Llega la temporada de huracanes e Irene, la tormenta, nos pasa raspando sin hacer mayores daños.

El trabajo del gobernador y su equipo de trabajo, orientando e informando al pueblo sobre la posibilidad del ataque del fenómeno natural, le valió el reconocimiento de la opinión pública. No habíamos pasado el susto de Irene cuando se anuncia la aparición de otro huracán, grande y poderoso, con el nombre de María. Lamentablemente, María, no tuvo piedad de Puerto Rico. Fuimos atacados con la furia de vientos de sobre 100 millas por hora, casi toda una noche y parte del otro día, provocando (los vientos y la lluvia) uno de los desastres más costosos en vida y propiedades de nuestra historia. Como muy bien dice el refrán: éramos muchos y parió la abuela.

Tal parece que la gravedad del desastre provocado por María ha sido demasiado fuerte, compleja, difícil de manejar, que ha roto todo aquel andamiaje de una organización de gobierno preparada para funcionar en tiempos normales. A la voz de fondos federales para repartir, a diestra y siniestra, salieron los “buitres” a la caza de contratos.

Se formó tremendo tapón en los muelles, se publica el traqueteo con el “diésel”, con la distribución de agua y alimentos para miles de familias refugiadas o afectadas por la catástrofe. Desde entonces no han parado los escándalos, los dimes y diretes, se perdió el control en el gobierno y se formó el caos. Aparentemente, el gobierno y sus agencias no estaban preparados para enfrentar las consecuencias de un huracán categoría #5. La Autoridad de Energía Eléctrica y Acueductos y Alcantarillados, dos monopolios, han paralizado el país por su lentitud en reestablecer sus servicios.

La falta de dirección en el gobierno puesta sobre la mesa en Educación, Salud, Seguridad, entre otras, la tirantez con las oficinas Federales, como FEMA y los alcaldes pone en peligro el mejor bienestar de nuestro pueblo en tiempo de crisis. Según los conocedores no es lo mismo administrar en tiempos normales como hacerlo bajo la presión de todo un pueblo.

Mientras dure la crisis lo mejor que puede hacer un gobernador o alcalde es militarizar el orden administrativo. Tiene que haber una “cadena de mando” clara y precisa que ejecute con precisión, toda orden, sin vacilar. Todo el que falle, se corrompa o se haga el desatendido, tiene que separarse de sus funciones.

En muchas agencias y municipios se escuchan las quejas de funcionarios que no siguen las reglas, ni las órdenes del superior, y mucho menos los planes trazados. Las papas podridas hay que sacarlas del saco antes de que dañen las demás. De lo contrario, si no se limpia la casa, el pueblo pasará factura y ejecutará a los que no ejecutaron a tiempo.

 

anuciate aqui

Joomla Guru's
Creative Solutions