Banner
Daños colaterales
Escrito por Pablo “Pablin’ Centeno Rivera   
Viernes 10 de Noviembre de 2017 15:40

Es una gran vergűenza para Puerto Rico el despliegue que se le ha dado, en los periódicos más importantes de Estados Unidos, y en la isla, en torno al contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica con la compañía “Whitefish”. Hasta se teme que Washington haya puesto en duda la capacidad del gobierno para administrar los “millones” de dólares que están asignando para levantar nuestro país; luego del azote del huracán María.

Los gobiernos locales aparentan funcionar como “mafias” organizadas para beneficiarse “ilegalmente” del dinero que se asigna para mitigar el desastre. Dinero que debe utilizarse siguiendo las más estrictas medidas de legalidad porque se trata de “levantar” un pueblo destrozado, sin agua, luz, sistemas de comunicación donde cientos de familias perdieron sus viviendas y pertenencias.

El mal manejo de estos fondos provoca una mala imagen para Puerto Rico dentro del mundo de las comunicaciones. Produce malestar en el Congreso y en los círculos de poder norteamericanos que no ven con buenos ojos el asignarle “millones” para que los administre un gobierno local salpicado por malas decisiones en la contratación de servicios.

Se comenta, además, sobre comerciantes que aumentan abusivamente los precios de los productos que más demanda tienen dentro de la emergencia como combustible y comida. Daños colaterales, asociados con la tragedia del huracán María, que desprestigian la causa de Puerto Rico, en un momento triste para el país, cuando el mundo se ha identificado con nuestra tragedia y “llueven” los envíos de ayuda (de todas partes del hemisferio) desde artistas, peloteros, puertorriqueños en la diáspora, y otras organizaciones motivadas por esta catástrofe.

Dinero que no es suficiente para levantar puentes y carreteras, arreglar nuestro deteriorado sistema eléctrico, llevar agua potable a los hogares, hospitales y escuelas, en fin, para levantar nuevas viviendas, para resucitar la industria y la economía y para ponernos nuevamente sobre nuestros pies y avanzar.

Es triste y penoso aceptar que ambos partidos políticos, que han gobernado el país en los pasados cuatrienios, tengan que pasar por la vergüenza de la corrupción y el pillaje. No se trata de reclutar una empresa competente, con credenciales y experiencia, cuyos dueños se identifiquen con el partido que gobierna.

En cierta forma, bajo nuestro sistema capitalista esta práctica es legal y aceptable. Lo corrupto es reclutar personas sin experiencia, ni capacidad probada, para ejercer proyectos complejos. Contratar empresas que se registran en el momento y saben que tienen el contrato porque compraron al funcionario, a través de sus “palas”, violentando toda práctica sana de administración y obviando la competencia.

En la calle la gente vive el día a día tratando de sobrevivir sin agua, sin luz, sin sistemas de comunicación y con poca esperanza de ver solucionados los problemas a corto plazo. Creo que hasta nos hemos acostumbrado a buscar el agua, alumbrarnos con velas y dormir escuchando el ruidoso sonido de las plantas productoras de energía.

Debo decir, aunque se me haga difícil escribirlo, que los “americanos” se han fajado trabajando mano a mano con los nativos para levantar los sistemas de agua, energía y en otras actividades relacionadas con el desastre. Los “chavos” van llegando, los inspectores y los que persiguen el traqueteo también, y se ve una luz tenue al final del túnel.  La experiencia de esta catástrofe tiene que enseñarnos a mejorar como pueblo y como nación. Dios nos ha dado esta nueva oportunidad para reinventarnos como pueblo, creo que ya sabemos que las soluciones no son mágicas ni fáciles. El porvenir está en las manos trabajadoras, la mente íntegra, honesta, en el puertorriqueño cabal y patriótico.

 

anuciate aqui

Joomla Guru's
Creative Solutions