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Después del Huracán… Viene la Tormenta
Escrito por Agro. Rudy Santos García   
Miércoles 20 de Septiembre de 2017 16:14

A días del paso del huracán  Irma podemos ver los daños a árboles y bambúes en nuestras carreteras y caminos. La fuerza del viento ha torcido y astillado la madera como si fuera papel.

La madera tiene fibras que son de tensión y flexión, esto provoca  que un árbol que sea flexible al desgarre del viento pueda resultar dañado al ofrecer más resistencia al viento cuando se presenta el efecto de vela, mientras que un árbol que posea más tensión y menos flexión la madera se desgarre y sufra caída severa de ramas.

Sin embargo pude observar que después del huracán muchos de los árboles que toleraron el viento y que no sufrieron daños fueron despedazados por las máquinas  que realizaban las tareas de limpieza  de los escombros. La falta de conocimiento  no permite que aprendan que si no sufrieron daños, es porque son árboles que resisten más el impacto del viento.

Dentro de mi experiencia profesional he visitado países que tienen programas intensivos de mantenimiento de los árboles y esto reduce los riesgos de daños por la acción del viento y otros eventos meteorológicos.

Algunos de los árboles que se fueron al suelo levantando sus raíces, ocurrió por  daños a su  sistema radical causado por pudriciones severas de hongos que atacaron los árboles. Pude observar ficus enormes que habían cedido y caído pero el sistema de raíces no estaba tan desarrollado en comparación con la copa del árbol. Esto pudo ser causado por corte inapropiado de raíces y ataque de hongos que dañaron el sistema.

A veces perdemos de perspectiva que los árboles son seres vivos y necesitan el espacio necesario  para crecer y desarrollarse. Un árbol con una copa de 40 pies debe  estar a una distancia mayor de 40 pies  de  distancia de una estructura.

Si el solar  es pequeño y no tenemos el terreno suficiente para sembrar el árbol a la distancia requerida y recomendada,  debemos buscar la información técnica para  conocer cuál es el comportamiento y crecimiento del árbol para seleccionarlo adecuadamente.

Podemos observar que  árboles como el Roble plateado, Clitoria y Pterocarpus que se utilizaron en proyectos de reforestación,  el viento los destrozó por que no fueron tan  tolerantes a el viento.

En Puerto Rico existen leyes y reglamentos que regulan la supervisión de esta práctica en la isla y delega esta responsabilidad en arbolistas, agrónomos, biólogos  y arquitectos paisajista, pero se hace muy poco por que estos se apliquen.

 

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