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CON O SIN IRMA
Escrito por Lcdo. Orlando Maldonado   
Miércoles 20 de Septiembre de 2017 15:21

¡A pelo! Literalmente, así estuvimos de un azote directo del poderoso Huracán Irma. El fenómeno que descargó su furia destructiva contra algunas islas del Caribe y la Florida en los Estados Unidos, sólo acarició la costa este de Puerto Rico.

Usted puede darle las gracias a Dios, a Alá, a Mahoma y hasta a la Divina Providencia, lo cierto es que una vez más tuvimos mucha suerte.  Pero a pesar que el centro de Irma se quedó en las aguas al norte de la Isla, la fuerza de sus vientos dejó sin techo una gran cantidad de residencias alrededor del país. También derribó árboles por doquier.

Este huracán, categoría 5, provocó cerca de $1,000 millones en pérdidas, según las cifras del gobierno y confirmó lo que todo el mundo sabía: que la infraestructura de la Autoridad de Energía Eléctrica está a nivel del "betún".  La agencia, un monopolio quebrado, apagó el país a eso de las 9:00 de mañana del miércoles 6 de septiembre cuando se sintieron las primeras ventoleras del ciclón.

 A esas horas el sistema eléctrico de Puerto Rico había colapsado en su totalidad por segunda ocasión en menos de un año.  Definitivamente, con o sin Irma, es algo a lo que las autoridades competentes debieron darle atención prioritaria hace mucho tiempo.

La respuesta de la AEE a la falla eléctrica provocada por el Huracán Irma ha sido objeto de críticas por medio mundo.  Desde el consumidor residencial hasta el dueño de negocio. Desde el pequeño empresario hasta los grandes industriales.  Y no pudo faltar el carrerista político que en los 78 pueblos de la Isla aprovechó la situación para lanzar dardos venenosos a los actuales administradores municipales que con muy pocos recursos a la mano tuvieron que tirarse a la calle a resolver.

Por su parte, el gobernador hizo lo que tenía que hacer. Es su deber mantener informada a la ciudadanía y exhortar para que se hagan los preparativos necesarios para enfrentar una situación que se repite todos los años a partir del 1ro. de junio. Claro, hay que hacer la salvedad que el primer ejecutivo representa al partido político que ganó las pasadas elecciones y que estará en el poder durante por lo menos cuatro años, de manera que no debe sorprender a nadie que aproveche cualquier oportunidad que se le presente para realzar su imagen.  Así ha sido siempre.

Por otro lado, el hecho que a la ciudad capital la dejaran sin servicio de luz durante tanto tiempo, abona a la sospecha sobre el discrimen del que viene siendo objeto la alcaldesa de San Juan.  Ya no solo le dan de codo en su propio partido, ahora el gobierno de turno es el que le está haciendo la vida de cuadritos, de paso, llevándose por el medio a miles de ciudadanos necesitados de unos servicios que son esenciales.  Ellos son políticos y se entienden.

Merecen un comentario aparte las comparecencias públicas y los informes periódicos del presidente de la AEE sobre los avances logrados en el esfuerzo por "prender" a Puerto Rico.  Lamentablemente, este funcionario convirtió una situación caótica en un juego de estadísticas que sólo sirvió para intentar esconder, sin éxito, una realidad a todas luces palpable.  Tan mal lució que ya se escuchan muchas voces pidiendo su cabeza.

Si algún culpable pudiéramos señalar de la terrible condición en que se encuentra esta agencia que en el pasado era conocida como la "joya de la corona" y la "gallina de los huevos de oro" del gobierno de Puerto Rico es la politiquería que sigue tan rampante como siempre. El continuo intercambio de culpas entre azules y rojos abona a lo antes dicho.  Con el panorama actual y la poca esperanza de que el gobierno tome en serio la crisis e implemente acciones afirmativas para una solución satisfactoria y definitiva, la privatización de la AEE parecería estar más cerca que nunca.

En notas más positivas, la solidaridad de los puertorriqueños volvió a aflorar tras el paso de Iris y vimos a vecinos dando la mano a otros vecinos e incluso a los funcionarios de rescate. Ahora bien, da la impresión que nos preocupamos más por los de afuera que por los nuestros. Entiendo que la ayuda para los afectados de las otras islas caribeñas vecinas se debió atender cuando ya hubiéramos agotado todos los esfuerzos de colaboración con los hijos de esta tierra que fueron afectados por el Huracán. Sí, porque aunque usted no lo crea, los vientos de tormenta que se sintieron por acá dejaron sin hogar a muchas familias.  De una vuelta por Culebra, Vieques, Loíza o Canóvanas y lo comprobará.

Mirando hacia el norte, los funcionarios de FEMA ya están en Puerto Rico evaluando los daños, así que pronto veremos reclamaciones serias y otras muy fantasiosas. Y hasta es posible que el presidente de los Estados Unidos se tire para acá a ver con sus propios ojos cuán intenso fue el Huracán Irma.  Será cuestión de tiempo para saber si llega el susodicho o si envía a algún funcionario de tercer nivel como nos tiene acostumbrado el gobierno federal.

Iris pasó muy cerca de nuestras costas y en el espejo de Anguila, Tórtola, San Martín, Cuba y la Florida podemos darnos cuenta que pudo haber sido mucho peor para nosotros.  Sin embargo, con o sin Irma, este país sigue hundiéndose en un pantanal de tres pares.

PD.  Al momento, otro fenómeno llamado María se acerca peligrosamente al Caribe.  Oremos....

 

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