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Las utilidades públicas al servicio del pueblo
Escrito por Lcdo. Jorge M.Díaz Rodríguez   
Miércoles 13 de Septiembre de 2017 16:13

En el pasado al hablar de utilidades públicas se pensaba de manera automática en agua, luz y teléfono. No tenga dudas que eso era así, más aún cuando era el estado el proveedor de esos servicios. De manera histórica el pueblo había dependido del gobierno de Puerto Rico para poder tener esos servicios, que se les llamó utilidades públicas.

Cada cual ha tenido sus particularidades, las cuales han tenido y tendrán efecto sobre el pueblo, o sea nosotros. En el caso de la venta de la telefónica, la misma corrió de la mano de una tendencia federal de libre competencia. Esto fue obligado además por el impacto de la telefonía celular que se vislumbraba en aquel momento, y que el tiempo ha dado la razón.

En el caso de los servicios telefónicos, el pueblo salió beneficiado ya que la libre competencia permitió mejores precios en el mercado, los cuales al día de hoy se mantienen. El comprador compró bajo unas condiciones favorables de posibilidades, lo cual lo mantiene al día de hoy.

¿Cuál fue el efecto negativo del negocio? Desde aquel momento se decía que el comprador no tenía mucho interés en el servicio de teléfono tradicional, y al día de hoy eso sigue siendo así. ¿Qué prioridad le puede dar la compañía telefónica a unos  diez clientes que se quedaron sin servicio en uno de esos barrios que quedan lejos de todo? Le resulta más cómodo a la compañía brindar créditos, si es solicitado, que arreglar el teléfono.

Si la persona tiene el teléfono fuera de servicio, y no llama para reportarlo y solicitar un crédito, la factura le seguirá llegando, y tendrá que pagarla. Llegó la libre competencia, la cual más bien es en el área de celulares, pero en ele servicio de línea, aunque esté en juego la internet, no hay esperanza.

El caso del servicio de agua es uno muy diferente, ya que la infraestructura de esta compañía no es la mejor, y se viene operando históricamente con subsidios. Tratar de vender esta compañía no ha resultado, y lo único que se logró en e pasado fueron varios intentos de arrendamiento o co-administración. Nada de lo que se hizo resultó en algo que beneficiar al pueblo. La deuda de la A.A.A. y su infraestructura en la cual se pierde  entre robo de agua y mala administración, es lo que no logran la venta total de eta agencia.

Va a ser muy difícil que se logre vender, aún cuando se garantizara la no competencia. Me luce que la única opción de la venta sería que el gobierno de Puerto Rico asumiera la deuda total de la agencia,  una cláusula de no competencia, y que el comprador arrancara en cero. Eso sería un atraco, y sobre todas las cosas, devastador para el pueblo de Puerto Rico.

Eso no puede ser una posibilidad, y entiendo que la junta de control fiscal no brindaría su aprobación. En el caso de la Autoridad de Energía Eléctrica el problema es mayor. La infraestructura de esta agencia está en el suelo, y esto ha sido producto de una mala administración histórica. Esta es la agencia que aún con sus problemas, su venta puede generar al gobierno de Puerto Rico un ingreso económico sustancial, claro está, a ser administrado por la junta de control fiscal.

El que recientemente el presidente de la junta y los tres pasados gobernadores hayan hablado de la planta física e infraestructura de la A.E.E., y de la posibilidad real de vender no es una casualidad. Lamentablemente para el pueblo la única opción viable a nivel inmediato será la venta de la autoridad, y el que sea sí no justifica que sea bueno para el pueblo, sino que es la única opción en este momento donde una junta de control fiscal es quien dice dónde colocar el dinero del país.

Lo que pueda surgir del impacto, mayor o menor del huracán Irma, servirá a unos para justificar la privatización o venta y a otros para la inversión dirigida a mejorar la infraestructura. Si yo fuera apostador diría que las probabilidades se inclinan hacia la venta o privatización o u híbrido de esto. Mi preocupación mayor con esto de la privatización de las utilidades públicas, va dirigido a que la entidad privada opera para obtener una ganancia, y sus movimientos sólo se justifican si son costo efectivo.

La necesidad de un ciudadano es su necesidad particular,  y esto puede ser un teléfono de línea, servicio de agua o luz eléctrica. El impacto político o la calidad humana de un gobernante, hace que ese ciudadano que tiene una necesidad sea tan importante como si se trataran de diez mil, pero eso no es cónsono con la entidad privada, la cual lo verá todo en dólares y centavos.

 

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