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Nos enfrentamos a la Junta y su verdad
Escrito por Lcdo. Jorge M Díaz   
Miércoles 16 de Agosto de 2017 14:54

La junta de control fiscal no es una ficción, todo lo contrario es una realidad. Este organismo no está sujeto al escrutinio de los tres poderes de la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El ejecutivo y el legislativo local tienen el derecho a lo que podemos llamar “patalear”, pero en última instancia prevalecerá lo que diga la junta de control fiscal.

No importa la interpretación elástica que el gobierno de turno le quiera dar al poder de la junta sobre Puerto Rico, la última palabra, y por medio del mecanismo correspondiente del gobierno federal, será la posición de la junta la que prevalecerá. ¿A qué nos acercamos? Viene  de camino lo real, o sea lo que no es especulativo.

¿Habrá reducción de jornada laboral para los empleados gubernamentales? La habrá, y puede ser más de lo que originalmente el gobierno de Puerto Rico había negociado con la junta. ¿Habrá reducción a las pensiones? Los pensionados se verán afectados, y aquí se van a ir enredados también los amigos de la judicatura, los cuales se beneficiaron a través de una auto defensa en el pasado. ¿En que proporción se reducirán las pensiones? Eso va a depender del grado de dificultad que pueda crear el gobierno de Puerto Rico, para evitar que la junta logre tal fin. Fuera del engaño, tengo que aclarar que la reducción de las pensiones era algo conocido para el gobierno de Puerto Rico, aunque muy cuidado de que no se entendiera que estaban a favor. Nada de lo que pronto llegará a la vida de los puertorriqueños era desconocido para el gobierno actual.

Debemos recordar la campaña eleccionaria, y además los primeros días de gobierno actual, donde el estribillo era que la deuda se podía pagar totalmente, y a la vez seguir brindando los servicios básicos, proveer empleos y desarrollo económico. Esta última oración está fundamentada 100% en la verdad expresada en aquellos momentos. ¿Por qué en la campaña eleccionaria se nos decía todo aquello? Hay que partir que un candidato a gobernador está rodeado de especialistas financieros que son los que realmente trabajan el aparato económico.

Estas personas tienen la capacidad para saber cuál era la realidad económica de Puerto Rico, y qué sería posible y qué no lo sería. Esto choca con la percepción del estratega político, el cual busca cómo ganar las elecciones, y no siempre esto ocurre por medio de la verdad. Siendo así, ¿por qué decir lo que se dijo en relación al pago de la deuda y al desarrollo económico? La única razón creíble es que la doctrina del negativismo no prevalece.

En el 1992, ante un ambiente de crisis en desarrollo, Pedro Roselló decía “Sí se puede” y Melo Muñoz “No se puede”. Prevaleció el "Sí se puede”, y producto de aquella administración surgió gran parte de una deuda que ahora no podemos pagar. Era normal en el 2016 volver a tener una campaña contra el negativismo. Por un lado Ricardo Rosselló diciendo que la deuda se podía pagar, y continuar con el desarrollo económico y la vida diaria, y por otro lado David Bernier diciendo que la deuda no se podía pagar, sino que había que negociarla, para de esa manera poder tener desarrollo económico, y continuar con la vida diaria. A diferencia de la vez anterior David Bernier trató de condicionar el negativismo, pero la idea no fue comprada.

Volvió y prevaleció el positivismo, aunque estaba sostenido en una mentira. ¿Cuál es el problema al día de hoy? La junta de control fiscal se ha encontrado con un país dolido por el engaño de los dos partidos políticos de mayoría, y a esto hay que incluir que esos partidos siguen estando presente, torpedeando toda gestión de la junta que no le traiga una ganancia política, y no digo económica por tener evidencia directa. Los responsables de la deuda no son los habitantes del pueblo de Puerto Rico, totalmente lo son aquellos que nos han gobernado mal, y que pretenden seguir haciéndolo mal.

Si alguien cree que esto se arregla con la estadidad o la independencia, está muy equivocado, ya que esto es un asunto más serio que esa percepción. Ha llegado el momento donde nos vamos a estar enfrentando a la realidad del producto del trabajo de la junta de control fiscal. Ya no tendremos que hacer caso a los mensajes de relaciones públicas del gobernador, menos aún a los “te lo dije” del P.P.D., o en el caso del PIP a “esto es culpa de la colonia”. Ha llegado el momento doloroso de la verdad, y eso va a doler.

 

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