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Entrapment
Escrito por “Pablin” Centeno Rivera   
Miércoles 09 de Agosto de 2017 13:10

El  pueblo comienza a inquietarse ante los acontecimientos que vienen ocurriendo dentro de las esferas gubernamentales. Vemos un gobernador tratando de mantener el control de la situación ante los “ajustes” que forman parte de su propio plan presupuestario.

Como novia que descubre su rostro quitándose el velo, que la cubre en el altar de la iglesia, el gobierno ya no puede ocultar los “recortes”  y aumentos  en arbitrios y contribuciones. Ajustes en el horario de los empleados públicos y disminución en las pensiones y bono de navidad.

El desespero aumenta ante la insistencia de la Junta de Control Fiscal en hacer cumplir el plan presupuestario del gobernador que aceptó, como bueno, rebajar el horario de los empleados públicos en caso de no lograr, como no logró, los recaudos necesarios para hacer efectivo el plan acordado. El gobernador amenaza con acudir a los tribunales para tratar de evitar lo inevitable.

La noticia del día, a la hora de escribir esta columna, es que pese a la oposición del ejecutivo, esta mañana (viernes 4 de agosto) la Junta aprobó reducir el horario de la jornada laboral en un 10% debido a que la administración del gobernador Ricardo Rosselló no cumplió con los requisitos establecidos en el plan fiscal de Puerto Rico aprobado por el ente fiscal. Este recorte no afectará a los policías.

Está por verse lo que viene en contra de la Universidad de Puerto Rico, la reducción en las pensiones de los retirados, los municipios y la posible desaparición del bono de navidad. Nadie debe llamarse al engaño, la Junta viene a cuadrar el presupuesto cueste lo que cueste. La Junta tiene el “aval” del Congreso y el gobernador Ricardo Rosselló, en su campaña de no hace un año, le dio el visto bueno a la Junta dando a entender que bajo su gobierno todo estaría bajo control. ¿Quién engañó a quién? Dependerá de qué lado usted lo vea.

Entrapment, (emboscada) es la película que trata el tema de los que se pasan de listos y caen en la trampa.
Mientras la Junta de Control Fiscal y el gobierno debaten sobre la situación del presupuesto funcional de 2017-2018, y su efecto sobre los empleados públicos y nuestra clase trabajadora, el Partido Popular libra una batalla por los puestos electivos del 2020. Los populares han abandonado su posición fiscalizadora para irse detrás de la pelea chiquita por las sillas importantes en las próximas elecciones. ¿Quién vela las lechugas?

Me entristece decir que los líderes que representan el Partido Popular Democrático carecen del carácter necesario para capitanear un partido fuerte, de trascendencia histórica, que en los pasados 60 años ha sido la bujía, el radar, y la esperanza del porvenir de nuestro pueblo puertorriqueño. Hemos caído, como partido, en la misma práctica que tanto combatimos de anteponer los intereses personales y politiqueros por encima de las necesidades del pueblo.  Este barco requiere nueva tripulación y dirección.

Un capitán con las agallas para darse a respetar, para establecer el derrotero, la ruta, con claridad y sin titubeos. Un líder que cuando hable el pueblo lo entienda y lo siga. El Partido Popular tiene que desprenderse de un grupito o elite de blanquitos que quieren controlar a base de intereses creados que no necesariamente favorecen su base filosófica de justicia social e igualdad del ser humano.

El actual gobierno le ha fallado al pueblo por su afán por la estadidad a la cañona. Echando a un lado el trabajo duro y difícil que requiere levantar una estructura económica sólida que nos saque del hoyo en el que estamos.  En que los dos partidos son responsables.  El pueblo, la gente, quiere escuchar líderes comprometidos con levantar la economía y las finanzas del país. Líderes que hablen de planes concretos, ideas con sentido, y realizables. Líderes que hablen claro, con transparencia, que se alejen de lo corrupto, de la mentira. Líderes que dignifiquen el trabajo, no tengan miedo, y caminen con la frente en alto.

 

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