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Romper el mantengo no será fácil
Escrito por Lcdo. Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 02 de Agosto de 2017 12:54

Los territorios que están subordinados a otros, se acostumbran a conformarse con lo que  se le da, y se olvidan de luchar por lo que merecen. En 1493 Puerto Rico comenzó un proceso de sometimiento donde se veía como ene-migo de los nacionales a todo aquellos que intentaban defenderse de la opresión.

No era otra cosa que atacar a los tuyos para defender al que te colonizaba, y cualquier parecido con el presente no crea que es casualidad. En 1898 viene la invasión de los E.U.A., y comenzó un proceso de sometimiento cultural.

La justificación de aquel momento en términos reales no era otra que la posición geográfica de Puerto Rico. Retener a la isla era importante para los E.U.A. por esa percepción de grandeza y globalización que ya estaba en la mente norteamericana, y lo que podía significar una localización geográfica privilegiada. A la vez que la defensa era prioritaria, va surgiendo la necesidad de los E.U.A. de cambiar nuestra economía agraria y de avanzada, a una industrial que suplía las necesidades de EUA, pero no de los puertorriqueños.

De esa manera comenzó un proceso que cambió nuestra economía, trajo el protestantismo, intentó cambiar nuestras costumbres y el idioma. Aunque nuestro país ha asimilado muchas de las costumbres de los E.U.A., jamás han logrado imponer el idioma, y la principal razón ha sido que inicialmente trataron de hacerlo por la fuerza. Se ha convertido en un bloqueo mental la enseñanza del idioma inglés, por la sola razón de tratar de imponerlo.

No tenga dudas que la enseñanza del inglés es necesaria en el mundo en que vivimos, y más para los puertorriqueños, los cuales hemos creado lazos de familiaridad con ese país, esto por ser el lugar donde residen muchos de nuestros familiares. Al igual que con el idioma inglés ocurrió con la religión, donde los E.U.A. trató de imponer al protestantismo, y ese esfuerzo gubernamental fue detenido por el liderato de los mismos movimientos protestantes, los cuales se opusieron.

El proceso de americanización que se impuso desde 1898, contemplaba enseñar los valores, costumbres y tradiciones estadounidenses a través del protestantismo y la educación. La realidad es que había libertad de culto, pero el gobierno militar patrocinó la entrada de iglesias protestantes alrededor de la isla.

Restaba al gobierno de los E.U.A. decidir si cometerían el mismo error de España al imponer una religión o permitirían una apertura, prevaleciendo el consejo de los misioneros protestantes. En 1952 llega el E.L.A., lo cual es un sistema de características transitorias, algo así para aquel momento, como una colonia elegante.

¿Cuál es el problema? La colonia, no importa cómo se vista, colonia es. La palabra final en todo asunto, y digo en todo asunto, era del gobierno de los E.U.A. Para los que tengan dudas, sólo abran los ojos, y vean que hay una junta fiscal que con paños tibios al día de hoy, nos está maltratando, así que imagínense lo que ocurrirá cuando lleguen los paños calientes. ¿Dónde está el problema de la dependencia o el mantengo?

A partir de la llegada al poder en enero de 1969 del P.N.P. surge una búsqueda de beneficios económicos federales que han destruido a este país. El P.P.D. de ahí en adelante se convirtió también en un mecanismo que lo que fomentaba era economías transitorias, como el caso de las 936. Para el P.N.P. las 936 era el caballo de batalla del P.P.D. y el E.L.A., algo así como lo mejor de dos mundos, razón por la cual no las defendió en el momento que había que hacerlo. Sacándole un ojo al P.P.D. y al E.L.A., le sacó los dos a Puerto Rico.

En el caso del P.N.P., este le enseñó al pueblo que la estadidad era vivir del mantengo, sin tener que trabajar, cupones, asistencia económica, vivienda por sección 8, subsidio de agua y luz, y así por el estilo. Hoy día el principal enemigo de la estadidad para Puerto Rico es que hay un pueblo que sólo aspira al mantengo.

Por otro lado el P.P.D., el cual dependía del E.L.A. y sus beneficios, si fue que en algún momento los tuvo, no tiene lugar para mejorar o crecer, ya que dependía totalmente de un “status” que no tiene razón de ser, que simplemente se acabó. Romper con el mantengo no es otra cosa que prepararnos para escoger entre estadidad e independencia o la posibilidad de algo que surja del E.L.A., y no esté dentro de la cláusula territorial. Dejar a un lado el mantengo es difícil.

 

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