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Ni de la percepción ni del bolsillo
Escrito por Lcdo. Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 26 de Julio de 2017 12:43

Hace algunas semanas un analista político tildaba de vagos e irresponsables a la mayoría de los que tratan de analizar la política. Tengo que decir que esta persona tenía toda la razón. Hay dos elementos de los cuales tenemos que divorciarnos si queremos ser unos comunicadores responsables.

Lo primero es dejar la percepción solitaria a un lado, ya que de lo que se percibe puede escribir cualquiera, y siempre lo hará de acuerdo a sus intereses. La percepción tiene que ir acompañada de la búsqueda responsable. Por otro lado hay que separar el bolsillo de lo que es la opinión descargada.

Tengamos claro que si el bolsillo se beneficia de una facción política, será muy difícil obtener un análisis imparcial. Hoy no voy a hablar de nombres, pero le voy a dejar a uste-des la asignación de saber de quién hablo. Tenemos un analista joven que ha decido hacer del análisis político su forma de sostén económico.

Esta persona se rige como lo debe hacer todo profesional, tratando de hacer lo mejor y el mejor. Todo profesional tiene que ejercer con el mayor descargo de responsabilidad posible procurando lo mejor de sí para el beneficio de otros. Este analista político se ha convertido en la principal fuente de veracidad en el aspecto político, esto por no responder a intereses político-partidistas ni dejarse influenciar por los mismos.

¿Qué ocurre cuando uno compara a este analista con otros que lo que hacen es escuchar a otros programas o repetir como un loro lo que su líder político de predilección dice diariamente? Muchas veces no tienen ni la capacidad para leer el periódico. Por otro lado tenemos al analista que sólo señala culpas a los que ideológicamente no piensan como él y siempre da la razón al liderato de su partido.

Esto no se trata de un programa de análisis político sino de un programa de una ideología específica disfrazado de análisis político. De esos tenemos bastantes. ¿Es eso ilegal? No lo es, pero el problema está en que genera mendacidad. ¿Por qué no se recurre a la realidad de decir que se trata de un programa a favor de la estadidad, estadolibrismo o independencia? El telón del analista político posiblemente sirva para engañar a algunos, que por cierto, cada día son menos, mientras que si se trata de un programa de un partido o ideología en específico, la probabilidad que un contrario lo pueda escuchar es mínima.

Es ahí donde hay que discernir entre el analista, el que simplemente opina sin fundamento alguno, tenga o no tenga la razón y el de bolsillo, el cual responde a los beneficios económicos que recibe por defender un ideal. Hay programas de radio serios, al igual que hay quienes en la prensa escrita demuestran un alto grado de sinceridad y responsabilidad, pero son los menos.

Tenemos que orientarnos con aquellos que sean responsables ante nuestros ojos, y que con su caminar así lo demuestren. Cuando usted vea algo que le resulta sospechoso, le invito a aplicar el análisis de percepción y bolsillo, el cual no falla. Cuando no hay manera de usted poder entender que algo beneficia al país, como por ejemplo que subirán las contribuciones a la clase media y las bajarán a la clase alta, y tiene la oportunidad de escuchar a un supuesto analista favoreciendo la medida, es ahí que usted dirá “¿será de percepción o de bolsillo?” En el momento que la razón no está de por medio, tenga claro que no hay responsabilidad ni preparación, y lo que hay es un acto de muchacho de mandado, independiente de quién se trate.

No estamos obligados a escuchar a quienes tratan de envenenarnos contra nuestros hermanos puertorriqueños, pero asumamos la responsabilidad de orientarnos con aquellos que tienen la capacidad para orientarnos, y se preparan día a día para así hacerlo.

Si usted desea escuchar el programa del o la analista fotuto, puede hacerlo, pero tenga claro que eso no es un programa de análisis imparcial. No hay nada mejor que leer y buscar la verdad, para poder comunicar con responsabilidad. Hágase parte del Puerto Rico que está dispuesto a salir del abismo, instrúyase, lea, escuche, pero sobre todo no se deje engañar. Busque los medios responsables y amárrese a ellos. No podemos permitir que vagos e irresponsables vengan a analizar la vida política del país. El que quiera orientarnos tendrá que instruirse y comunicar con responsabilidad. Hay buenos analistas en la radio, tv y prensa escrita, nos corresponde a nosotros escoger bien.

 

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