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La calamidad no descansa
Escrito por Lcdo. Orlando Maldonado   
Miércoles 19 de Julio de 2017 19:28

Sobre todo, la que azota a la ciudadanía en este país.No han sido suficientes la bancarrota del Estado Libre Asociado y de la Autoridad de Energía Eléctrica (un monopolio financiero) ni la ristra de restricciones económicas, disfrazadas de impuestos, que el gobierno ha aprobado para cumplir con la agenda y directrices de una Junta Federal de Control Fiscal que ha destrozado el sistema constitucional de Puerto Rico, pisoteando de la manera más descarada nuestra ley suprema.  Los infortunios para nuestro suelo siguen dibujándose en el firmamento con demasiada frecuencia.

La lucha por la alcaldía de Guaynabo ha servido para que, por el momento, olvidemos al ex-alcalde de ese municipio que en los últimos meses ha estado en la mirilla pública, principalmente, por acusaciones de hostigamiento sexual, pero que también apuntan a malos manejos administrativos. No importa cuál de los dos aspirantes resulte victorioso, si cae el primer ejecutivo guaynabeño, apunten otra desgracia.

La continua actitud prepotente del presidente del Senado sirve para confirmar que él y otros como él, solo están ahí para adelantar agendas personales. Le han tildado de intolerante, homofóbico y machista y sigue tan campante. Este señor, que ha intentando enfrentar, sin éxito, a la Junta Federal de Control Fiscal, es una desgracia para este país. Y hablando de desgracias, súmenle a la lista de las que nos regala el Capitolio a la representante Milagros Charbonier, cuya agenda legislativa parece descansar exclusivamente en la aprobación de leyes contra el matrimonio igualitario y la separación de iglesia y estado que contempla nuestra Constitución. Es hora de marcarla para siempre y declararla como legisladora y persona "non grata".

Que el gobernador haya firmado una ley que permita el depósito de cenizas en Peñuelas es una desgracia de marca mayor. Las cenizas son dañinas y crean problemas de salud. Es algo que científicamente está comprobado.  Los residentes de ese municipio y de otros pueblos vecinos continúan dando la batalla para que la empresa privada responsable cese y desista de envenenar a una comunidad que vivió en el pasado como la compañía CORCO convirtió gran parte del sur del país en un territorio fantasma.

El gobierno tiene la palabra. La crisis en los municipios parece encaminada a crecer de una manera irreversible. Después de despedir empleados, reducir la jornada de trabajo, pagar tiempo acumulado con vacaciones, eliminar contratos externos y limitar los servicios a la ciudadanía, no queda mucha tela de donde cortar. Bueno, eso está por verse. Con la modalidad de cobrar por el recogido de basura, el aumento en la contribución sobre la propiedad y de las patentes municipales, las cosas no pintan bien y la desaparición o consolidación de municipios pudiera hacerse realidad antes de lo que imaginamos.

En crisis están las farmacias de la comunidad que ante el éxodo de puertorriqueños y la ruda competencia que representan las grandes corporaciones farmacéuticas cuyos nombres comienzan con "C" y con "W" han visto bajar significativamente sus ventas, a pesar de haber diversificado su oferta a los consumidores. Se dice que en los próximos meses pueden cerrar cientos de esos negocios.

Si así fuera, que calamidad sería que cada vez que uno tenga que comprar algún medicamento se vea obligado a visitar una de esas farmacias gigantescas que generalmente cobran más caro y ofrecen un servicio menos caluroso que el que recibimos en una farmacia de la comunidad en la que conocemos desde el dueño, el farmacéutico y hasta a la cajera. ¡Qué pena!

La venta de memorabilia del astro boricua Roberto Clemente es una desgracia para el patrimonio histórico de Puerto Rico. Aún reconociendo que la familia tiene derecho a disponer de sus bienes como mejor le convenga, sobre todo, si atraviesan por una situación económica difícil, la realidad es que mucho de los artículos subastados podrían descansar aquí en un museo en honor al famoso jugador. Y causa una pena mayor el hecho que el proyecto Ciudad Deportiva que lleva su nombre fracasara estrepitosamente y que en otros lugares como la ciudad de Pittsburgh y Nicaragua, reconozcan a Roberto como un héroe nacional.  Sin dudas, le fallamos a él y al país.

Finalmente, a nadie debe extrañarle que los asuntos de Puerto Rico no representen una prioridad para el congreso de los Estados Unidos, nunca lo han sido, salvo quizás, en 1917 cuando nos impusieron la ciudadanía americana para luego enviar a nuestros jóvenes a la guerra. Sin embargo, a estas alturas de los tiempos el hecho que anti estadistas aseguren que el congreso federal jamás le concederá la estadidad a Puerto Rico y que los anti independencia continúen sembrando el miedo, nos deja en una posición muy difícil de cara al futuro, viviendo una condición colonial que ha quebrado al país y lo ha dejado con muy pocas esperanzas.  Eso, amigas y amigos lectores, es una terrible calamidad.

 

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