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Lo Menos Malo
Escrito por Lcdo. Orlando Maldonado   
Miércoles 12 de Julio de 2017 17:44

Es la frase que utilizó el señor José Carrión III, "flamante" presidente la Junta Federal de Control Fiscal para justificar la aprobación del plan fiscal. Sus expresiones se produjeron ante la presión de un congresista que cuestionó la eficiencia de la junta y ante el destape y aceptación pública de parte del gobierno, que para cuadrar el presupuesto, entre otras acciones, no renovó el contrato de sobre dos mil empleados transitorios que hoy están sin trabajo.

El señor Carrión mostró su contentura con la "botá", asegurando que era lo que se tenía que hacer por la falta de dinero disponible para pagarle a los bonistas. Aunque podríamos decir que trabaja para el congreso federal, la lealtad de Carrión III hacia los acreedores del país sobrepasa los límites de lo imaginable.

Claro, que hace rato sabemos de parte de quien está este señor.  Y apostamos también a que el gobernador y los presidentes de las cámaras legislativas, aunque en un principio sacaron pecho, se irían ablandando según pasara el tiempo.

Desgraciadamente, no nos equivocamos.  Primero, el tijeretazo a un presupuesto que se aprobó de espaldas a una realidad de grave estrechez económica y, ahora, dejando en la calle a miles de madres y padres de familia. Los economistas no se cansan de repetir que con medidas como estas difícilmente se active a corto plazo el tan necesario desarrollo económico.  Pero sus sugerencias han caído en oídos sordos.

Llama mucho la atención el hecho que mientras se sigue atentando contra la estabilidad económica de miles de hermanas y hermanos puertorriqueños, el gobernador le aumenta el salario a varios de los miembros de su gabinete, en la legislatura no cesa la lluvia de contratos para los candidatos derrotados y los amigos y, para colmo, la dichosa junta nos cuesta una millonada. ¿Por qué será que cuando se trata del cuadre de las finanzas públicas el balance siempre favorece a los que más tienen?

Tomando prestada la frase del señor Carrión, creo que lo menos malo no puede ser que Aníbal Rivera Borgues, ex-alcalde de Toa Baja, haya dejado a ese municipio en quiebra y hundido en la basura y ahora asesore al presidente del Senado.  Quiera Dios y los federales, que han visitado el ayuntamiento en varias ocasiones, encuentren  malos manejos administrativos y se lleven por el medio a los implicados.

Menos malo tampoco puede ser que en la legislatura, representantes y senadores, ante un miserable 5% de reducción en el presupuesto de la asamblea legislativa, quieran hacerse las víctimas gritando para las gradas que están haciendo malabares para lidiar con la situación. ¡Hipócritas!

Lo menos malo no puede ser que los responsables de la crisis estén en la libre comunidad sin recibir ningún castigo mientras el país empobrece aceleradamente por su culpa.

Si bien para el señor Carrión lo menos malo es que se fastidie nuestra economía (más de lo que está) para que los bonistas puedan cobrar, para mí, menos malos sería que le aumenten las contribuciones a las grandes corporaciones extranjeras que generan miles de millones de dólares en ingresos y se los llevan de Puerto Rico y que permitan el uso medicinal y recreativo del cannabis que está dejando ganancias en algunos estados de la "gran nación".

Pero a pesar de todo lo dicho anteriormente, si algo menos malo se puede desear en medio de la crisis, es que, por un lado, los miembros de la Junta Federal de Control Fiscal recojan sus bártulos y se fueran por donde vinieron y, por el otro, que el gobernador se coloque del lado del pueblo de una buena vez. Sé que es mucho pedir.

 

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