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Como Barco a la Deriva
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Miércoles 12 de Julio de 2017 17:41

Cuando usted navega por alta mar y el capitán anuncia que “el barco hace agua” de seguro pensará en la forma inmediata de salvarse antes que la nave se hunda. En ese momento no debe haber otro asunto más importante, para el capitán al mando, que el rescate; salvar la tripulación y de ser posible evitar que el navío colapse.

Ese puede ser el caso de Puerto Rico ante la crisis que se encuentra, en sus finanzas y economía, en estado de quiebra, buitres asechando para cobrar sus préstamos, una Junta de Control con los dientes afilados para lo mismo, jueces federales y congresistas sujetos a la presión de los bonistas norteamericanos y el gobierno de Puerto Rico tratando de tapar las grietas para que la nave boricua no colapse, no se vaya a la ruina total. Lo peor del asunto es la confusión de noticias, que entran y salen por todos lados, que provocan la incertidumbre en un pueblo que no sabe con certeza dónde está parado.

Pensemos en lo que haría el capitán del barco a la deriva, en medio de una situación difícil, peligrosa, donde está en juego la vida de cientos o miles de personas, propiedades y pertenencias valiosas como carga comercial, y el valor propio de un barco de lujo. Entiendo que procede un mensaje del capitán para calmar a los pasajeros, seguido por una reunión de su “staff” para recibir informes de la situación y  dar instrucciones (dentro de un Plan de Emergencias) para que todos puedan empezar a trabajar en armonía.

Entre otras debe verificarse los salvavidas disponibles, quienes se montan primero, si hay forma y manera de reparar los daños, comunicarse con puerto para instrucciones especiales, y trabajar con el control de la tripulación y pasajeros. No creo que el capitán pierda su tiempo llamando para que se le compre un nuevo barco, legislando normas de seguridad, y otras distracciones que no son efectivas dentro de la emergencia.

El gobernador de Puerto Rico ganó las elecciones asegurando que tenía un Plan, que pagaría la deuda, que no despediría empleados, que no aumentaría arbitrios y contribuciones, que no le daría paso a los reclamos de las minorías homosexuales y transgéneros, etc., etc. En los primeros 100 días de su gobierno como que todo marchaba bien, dentro de lo que se supone realice un gobierno acabadito de inaugurar, en términos de leyes, nombramientos, enfoques.

No obstante, a la hora de la verdad, cuando (el gobe)  descubrió que el pote estaba vacío, como lo había expresado el anterior gobierno, empezaron los ziz, zag, las medias verdades, y la improvisación. Nos fuimos a la quiebra, se iniciaron los conflictos mediáticos con la Junta de Control, se inventaron el Plebiscito, la Ley Tennesse y se fue “ajusta” el Plan salvador. Este barco se encuentra a la deriva, el capitán parece no tener control, mientras navegamos en alta mar con los bonistas encima, como vientos borrascosos y los congresistas furiosos como olas gigantescas.

Ustedes, el pueblo, ¿qué piensan? ¿Entienden que el gobierno ha sido efectivo en re encaminar a Puerto Rico por mejores senderos? Que se ha podido reinventar la economía, por una en crecimiento, y que se ha sido eficaz abriendo nuevos caminos; mejorando nuestra re-lación con los Estados Unidos. Por lo visto el presente gobierno, como el anterior, no ha podido engranar un nuevo modelo económico que levante la producción y los ingresos del País como en los tiempos de la industrialización en el campo de las farmacéuticas, la industria electrónica y la cláusula que introdujo la Sección 936.  La estrategia de provocar un movimiento agresivo a favor de la estadidad para Puerto Rico parece no haber creado o ge-nerado simpatías en los norteamericanos.

Nuestro barco parece destinado a encallar, atrapado, a merced de la Corte Federal, la Junta de Control Fiscal y los Congresistas. Estamos sometidos a poderes extranjeros, con no buenas intenciones, el resto son palabras que se las lleva el viento y pura demagogia.

 

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