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Todo cambió después del 11 de Septiembre
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Miércoles 14 de Junio de 2017 15:06

Normalmente la gente no se da cuenta de los cambios que van ocurriendo a su alrededor a menos que ocurra algún acontecimiento de impacto que desvele el manto que cubre nuestra ceguera colectiva. En pueblos del centro ya no se viaja en guagua grande, no se alquilan películas, no se escucha el merengue dominicano y no se escriben cartas de amor.

Y entonces, de un santiamén, aparece el internet, el celular, la novela turca, el satélite y el reguetón que transforma la actividad social en un mundo distinto. Un buen día amanecimos con una Junta de Control Fiscal, que asume prácticamente el poder de gobernar el País sin ir a la elección, el Estado Libre Asociado se convierte en uno distinto por una decisión del Tribunal Federal, para acomodarse a favor de los bonistas que prestaron a intereses elevados corriéndose el riesgo del impago. Lo que provocó la quiebra de la Isla y el corre y corre de allá para acá y de aquí para allá.

La primera opción que se le ocurre a los líderes que gobiernan el País es la de acercarse más a Estados Unidos para recibir las bendiciones de la nación más poderosa del mundo. Se inventan un Plebiscito y se aprueba una ley que establece el concepto del Plan Tennesse para presionar a los USA a considerar a Puerto Rico como el próximo estado de la gran nación. Otros piensan en la independencia como solución de los problemas que amarran la economía de nuestro pueblo como colonia carente de poderes soberanos.

El problema con la independencia es que su liderato ha hecho alianza con países como Cuba y Venezuela, que no gozan de las simpatías del electorado puertorriqueño; razón por la cual el PIP no cuenta con los votos necesarios para alcanzar el poder. Queda, el Estado Libre Asociado el estatus vigente durante los pasados 65 años cuya efectividad ha sido interrumpida por la eliminación de su motor económico, Sección 936, decisiones equivocadas de los gobiernos en el poder, y un estado de corrupción marcada.

Frente a este cuadro desolador que representa el estado de quiebra del País, la devaluación del Estado Libre Asociado a colonia o territorio, y la presencia de la Junta de Control Fiscal resulta prácticamente imposible lograr un avance en la economía de Puerto Rico. Súmele la presencia de un presidente en Estados Unidos de corte nacionalista, que no está dispuesto a abrir puertas para el pueblo latino, y todo lo que está ocurriendo en el mundo con las guerras y el terrorismo, son síntomas de la imposibilidad de una estadidad a corto plazo. Toda esta situación, que trato de explicar lo más objetivamente posible, hace pensar que Puerto Rico debe reinventarse con un Plan Estratégico que lo lleve a depender menos de los Estados Unidos, mirar hacia otros mercados, y replantear (al Congreso) su relación con la nación americana. Deberá Puerto Rico pasar por un proceso de desintoxicación de la dependencia extrema.

Compatriotas, no debemos llamarnos a engaño, Estados Unidos cambió dramáticamente, su forma de ver el mundo, a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Nuestro pueblo no puede depender de una estadidad que no tiene la más mínima oportunidad de llegar, como poco, en los próximos 30 años. Y de llegar seguiríamos con el mismo patrón de dependencia y discrimen sin oportunidad de un cambio favorable a nuestra economía. Tampoco con el presente estatus político.

Puerto Rico tiene que mirar a otros mercados y no depender exclusivamente de la economía americana. La estadidad es como el novio que quiere casarse y la novia le pide 30 años para pensarlo.  Hermanos, llegó la hora de pensar distinto, para sacar soluciones distintas, ya no más fanatismo partidista, pensemos primero como puertorriqueños.

 

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