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La Culpa es Huérfana, la Culpa es Caprichosa
Escrito por Lcdo. Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 24 de Mayo de 2017 13:51

Me encantan esos ritmos actuales que traen a la salsa aspectos de nuestra cultura, fundamentado sobre todas las cosas en buenos músicos. Hace varios años en el Festival de Claridad tuve el privilegio de poder escuchar una orquesta de esas diferentes, El Macabeo. Se trataba de buenos músicos, letras profundas en el aspecto llano o sea que de manera sencilla te decían demasiado. Disfrute aquella letra que decía “la culpa es huérfana, la culpa es caprichosa”, y rápidamente pensé en lo real que es a nuestras vidas del Puerto Rico de hoy.

Las administraciones gubernamentales se dedican unas a otras a adjudicar responsabilidades, pero jamás asumen la suya. De manera llana dicen, la crisis es responsabilidad de todos, pero sin decir cuál es su responsabilidad específica. De la misma forma aceptan una responsabilidad inconsecuente, y terminan diciendo pero el más responsable de todos es la administración anterior.

Estamos cansados de que la culpa sea huérfana, más aún cuando sabemos que los responsables tienen nombre y apellidos. ¿Por qué no se quiere auditar la deuda? ¿Alguien en Puerto Rico de capacidad intelectual promedio o hasta por debajo del promedio tendrá dudas que los bonistas fueron aportadores a la campaña del Ricardo Rosselló? Eso es algo claro e incontrovertible, que a su vez se convierte en histórico, dada su realidad. El auditar la deuda pudiera conllevar que se encontrara que parte de la deuda es de carácter ilegal o que los funcionarios actuaron con temeridad e ilegalidad, en fin que no hay que pagar la cantidad que se debe en la totalidad.

La administración de Luis Fortuño ha sido la más irresponsable en la historia administrativa gubernamental de Puerto Rico. Los funcionarios relacionados a la emisión y aprobación de bonos fueron altamente irresponsables, actuando de manera político partidista. La llegada de Alejandro García Padilla en nada ayudó, ya que este entendía que no se debía pagar la deuda, pero seguía tomando préstamos y comprometiendo nuestra capacidad económica.

El que esa administración dijera que la deuda era impagable no era otra cosa que demostrar que la luna no era de queso o que el mundo no era redondo. Su posición de deuda impagable tenía que ir acompañada de actos responsables de administración, y no de acciones dirigidas a seguir endeudando al país. No creo que en términos administrativos se haya tenido dos peores gobernadores que Luis Fortuño y Alejandro García Padilla. Evaluar a Ricardo Rosselló en este momento, esto en comparación con Fortuño y García Padilla, sería injusto por el poco tiempo, pero con lo que ha demostrado hasta ahora nos ha dejado ver que todo lo que se decía de él en cuanto a falta de experiencia y compromiso con los bonistas no estaba lejos de la realidad.

Le resta al gobernador demostrar con sus actos hacia dónde es que se dirige su compromiso y a quién se debe. Quedarse callado, de lejitos, esperando el qué pasará, para luego comparecer en una conferencia de prensa de homenaje a los niños escuchas o las madres solteras o las madres casadas o lo que sea, y ahí contestar  en la parte final de la actividad una última pregunta relacionada a la forma en que se destruye el país con un simple estoy o no estoy de acuerdo, eso no aporta nada. Sus acciones no son otra cosa que una muestra de estar en campaña a la reelección, no asume posiciones serias, y a la hora de la verdad la culpa es de la pasada administración o de la junta de control fiscal.

Tenemos que estar claro que la culpa no es huérfana, pero sí es caprichosa. La culpa irá sobre aquellos a los cuales no se le adjudique ningún tipo de responsabilidad legal. ¿Y cómo será eso? Nos corresponderá a nosotros identificarlos, y en todo momento recordárselo. Esto es para toda la vida, jamás debemos olvidar lo que el P.N.P. y el P.P.D. le han hecho a nuestro país.

Los culpables tienen nombre, y sobre todas las cosas sabemos en qué lugar están y a qué se dedican. Hay que cerrarle puertas, en fin sabemos que son culpables, y la culpa es caprichosa. Es momento de comenzar a reclamarle a legisladores que en el hemiciclo favorecen las posturas del gobernador de turno, pero cuando están en la calle tratan de engañar al pueblo con su presencia en torneos deportivos, graduaciones, inauguraciones o pagando el trago a los que se encuentran en el negocio del barrio. A esos les digo: la culpa no es huérfana, pero es caprichosa.

 

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