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¿Sabe usted que pensar produce estrés?
Escrito por Dr. Noel Alicea - Especialista en neurociencia cognitiva   
Miércoles 17 de Mayo de 2017 14:13

¿Por qué las langostas no van al médico? Si alguien nos planteara esa pregunta, ¿cuál sería nuestra reacción inicial? Inmediatamente nuestros cerebros reciben ese estímulo (esa hipotética pregunta) se activa una serie de procesos que producen descargas eléctricas y secreciones de sustancias químicas que tienen múltiples efectos sobre nuestro organismo.

Esos procesos electro-químicos son procesados por los diferentes cerebros, los cuales a su vez,  generan respuestas electro-químicas que pueden neutralizar o potenciar los procesos iniciales. El desconocimiento de cómo mantener el control de nuestro sistema se ha convertido en un enorme reto para los habitantes de este mundo moderno.

Regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué las langostas no van al médico? En algún momento de su desarrollo la langosta “siente” que ha crecido tanto que su cascaron le queda muy pequeño, su situación le produce un grado de incomodidad extremo y una enorme presión. Si la langosta decidiera ir a su médico, él posiblemente la diagnosticaría con estrés y ansiedad y le “recetaría” una sustancia química que altere su sensación de estrés y ansiedad (el médico tiene múltiples alternativas, muchas medicamentos en pastillas, todas ellas moléculas químicas propiedad de sus descubridores).

La droga hará que la langosta vuelva a sentirse cómoda en su angustiosa situación, se eliminará su estrés y ansiedad y con ello se olvidará de crecer.

La langosta no “piensa” como humano. En vez de drogar su sistema, la langosta decide abandonar el cascaron que la protegía, arriesgarse a sentirse vulnerable sin su cascaron protector y crecer en el proceso.

Hemos utilizado este ejemplo para transmitir de manera sencilla una moraleja: la próxima vez que sientas que el estrés y la ansiedad son parte de tu experiencia de vida, quizá el mensaje sea que es hora de abandonar tu zona de comodidad, es hora de estar dispuesto a enfrentar los retos aunque te sientas vulnerable. Es el momento de atreverse a crecer.

Pensar, cierto es, produce secreciones químicas que nuestro cerebro puede interpretar como excitación por hacer cosas nuevas e imaginar posibilidades. Igual nos puede llevar a sentir miedo que nos paralice y nos convierta en víctima.

A pesar de que pensar es una actividad mental constante, muy pocos son los que han buscado la definición del término en el diccionario. Dicha definición se estableció basada en conceptos filosóficos muy antiguos. Hoy en día es posible definir procesos mentales a nivel biológico, químico o físico.

La definición de pensar hoy puede depender de la profundidad de análisis que deseemos hacer. Pensar hoy en día no es lo mismo para el agricultor o para el neurocientífico. Otro dato interesante es que hoy es posible identificar procesos “cerebrales” en varios sistemas nerviosos. En la década de los 90 descubrimos que el sistema nervioso entérico es un “cerebro” que tiene capacidad de funcionar independientemente del sistema nervioso central. Hoy sabemos que la actividad entérica regula estado de ánimo, bienestar emocional y bienestar psicológico. Es por eso que a veces sentimos  “mariposas” en la región abdominal.

El Dr. Roger Sperry obtuvo el premio Nobel de Medicina por su investigación en los 60 de que nuestros hemisferios cerebrales son en realidad dos “cerebros” diferentes cada uno con su propia personalidad, gustos, destrezas y habilidades. Como si esto fuera poco hoy hablamos de actividad de nuestro sistema nervioso periferal, independiente del sistema nervioso central (los llamados reflejos). La próxima vez que alguien le pregunte “¿tú piensas?” la respuesta debería ser depende: depende de tu definición y conocimiento del sistema.

Pensar es complicado, requiere energía suplementaria y produce las hormonas del estrés. De todas formas te invitamos a pensar. Pensar mejor siempre es posible.

 

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