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El precio del Amor
Escrito por Evelyn Cruz   
Miércoles 12 de Abril de 2017 15:37

Cuando leo en mi Biblia, el sacrificio de Jesucristo en la cruz me pregunto si como cristianos, hemos abandonado su significado. Estamos en un mundo en crisis, bombardeado por la información errática e insensible, donde escuchamos y vemos disparos, insultos, peleas, crímenes a todo color, sin que nos preocupe lo que vemos.

Antes lo veíamos en una película, en blanco y negro y nos tapábamos los ojos, al ver a un soldado golpear hasta matar a un indio y si el protagonista de la película, moría salíamos llorando sin avergonzarnos, porque todos los asistentes, se desbordaban en sentimiento.

La muerte de Cristo para darnos salvación y vida eterna, no es una película,ni es una mentira. Nuestra fe se sostiene en este hecho y con mucha más fuerza, en su resurrección y ascención hasta el trono de Su Padre.Si en estos tiempos creyéramos con la fuerza y el empeño de sus doce discípulos, tendríamos un mundo de paz y de solidaridad.

Doce hombres que escucharon sus enseñanzas y caminaron junto a El observando, imitando, creyendo en Su palabra sabia y comprometida con el bien común. Jesucristo vino a cumplir una misión y nada ni nadie, lo apartó de esa encomienda. Escogió a sus seguidores de clase humilde y también de la clase alta, para hacernos entender que su evangelio era para un mundo mejor, sin importar las escalas sociales, Conocía la ley judaica y retó sus mandatos para hacerse entender en los preceptos de bien y de justicia.

Así lo hizo cuando realizaba milagros en el día de descanso y dejó que sus discípulos, comieran espigas de trigo para mitigar su hambre, aunque era sábado y no se podía segar. No existe en nuestro libro sagrado. un solo versículo que nos aleje de nuestra fe salvadora.

Sin embargo, muchos se han dedicado a desvirtuar, a mitificar y a declarar,que todas esas creencias que practicamos por fe y que evidenciamos con la remisión de nuestros pecados, son inventos del hombre, ante la búsqueda de vivir más y mejor. No es así.

Creemos en un Dios de misericordia, que nos libra de todo mal y nos libera del sufrimiento y el dolor cuando clamamos ante Su trono con adoración y alabanza. Nosotros, los cristianos creyentes y fieles seguidores de la doctrina de la resurrección y la segunda venida de Jesucristo, no nos apartamos de esta realidad que nos permite ser mejores seres humanos.

Vivimos con la esperanza y la seguridad de que las promesas del Señor son nuestras y de que lo prometido es deuda. Se sorprenderán al  saber que Dios está en deuda con los que cumplen sus preceptos. Y Dios no falla, ni miente. El es un Dios de esperanza y de amor, de bondad y de compasión.

Tanto así que ante un mundo de pecado y de desobediencia ofreció a su Hijo para hablarnos de tú a tú acerca de las ventajas de convertirnos en mejores seres humanos. No celebramos Su muerte, evocamos Su terrible y doloroso sacrificio en la Cruz del Calvario. Celebramos Su resurrección.Fue liberado de Su tumba, para estar cuarenta días con sus discípulos, dándoles instrucciones de como ir hasta los confines de la tierra.

Eran once en aquella ocasión, hasta más tarde cuando Matías pasó a completar los doce. que lograron enardecer al mundo con palabras de luz y de  verdad. Y evocamos Su destino y vemos Sus lágrimas, al orar en el Getsemaní, pidiéndole a Su Padre fuerzas para soportar el dolor y la humillación que le esperaban.

Y fue una semana de dolor y despedida y de lágrimas ocultas en lo profundo del corazón. Y al morir solamente uno estaba allí. Si se hubieran quedado los otros diez junto a la Cruz, hoy no viviríamos la gloriosa experiencia de amarlo y de servirle por fe. Bendito sea Jesucristo el Salvador de nuestras vidas!

 

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