Saldo Panamericano
Escrito por Lcdo. Orlando Maldonado   
Miércoles 02 de Noviembre de 2011 18:08

Cuando un país como el nuestro, de menos de 4 millones de habitantes, compite deportivamente contra otros como Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Colombia y Venezuela, no es mucho lo que podemos esperar en cuanto a los triunfos que puedan alcanzar los hombres y mujeres que nos representan.

Y si a ese listado le añadimos a Cuba y a la República Dominicana, las oportunidades son aún más escasas. Sin embargo, cuando se trata de sacar la cara por la patria y de defender los colores de la bandera mono estrellada, hay que destacar lo que se hizo bien.

En los Juegos Panamericanos que se celebraron en la tierra de Pancho Villa y de Gloria Trevi, la delegación puertorriqueña alcanzó, en términos generales, un desempeño satisfactorio. De la misma manera que hubo sorpresas negativas, como en el atletismo y en el béisbol (hace tiempo que vienen resbalando los muchachos), también las hubo excelentes en lucha, levantamiento de pesas, vela, boxeo femenino y baloncesto en ambas ramas.

La decepción mayor, sin dudas, se produjo en pista y campo y en la natación, donde salvo raras excepciones, el desempeño de los nuestros dejó mucho que desear. Pero con todo y eso, para Puerto Rico una cosecha de 22 medallas es buena y más. La gesta boricua adquiere una mayor dimensión ya que por fin sobrepasamos la barrera de las 3 medallas de oro, el máximo logrado en la historia de las justas panamericanas.

Si bien es cierto que algunos de nuestros atletas no merecían hacer el viaje por su pobre rendimiento y puede que se echara dinero por la borda al montarlos en el avión, también lo es el hecho de que logramos algunas medallas que nadie esperaba y otras actuaciones muy sobresalientes.

Si la inversión se hace para desarrollar a un(a) atleta joven con potencial real futuro en determinado deporte, se justifica la acción. Pero si es cuestión de ir a vacacionar, mejor es que se queden acá, pues no hay chavos para botar. Tomemos como ejemplo, a las chicas del volibol playero que se colgaron el bronce, a la joven tenista de apellido Puig que ganó la medalla de plata en el tenis y a las mimadas del baloncesto femenino que dieron el palo grande y regresaron con el oro, luego de vencer a potencias mundialistas.

Todos estos casos representan un verdadero proceso de superación del atleta que lo catapulta a un nivel internacional. Ahí es donde hay que poner el dinero.

Ahora bien, hablando a “calzón quita’o” creo que ya es tiempo de que se maneje el asunto de la representación olímpica con un poco más de seriedad. Y no quiero decir con esto que lo que se está haciendo está del todo mal, pero si queremos maximizar nuestro desempeño, deberíamos imitar a otros países pequeños que invierten tiempo y recursos en determinados deportes como lo hacen en Jamaica.

Sus corredores de carreras cortas en la pista son de lo mejor y recientemente rompieron la marca mundial en el relevo de 4x100 metros.  En esas disciplinas están en la élite mundial, tanto en hombres como en mujeres. Aquí en Puerto Rico, se podría hacer algo similar en algunas disciplinas deportivas, de manera que cuando acudamos a una competencia, las oportunidades de alcanzar medallas sean mayores.

Ahora que se apagó la llama de los juegos allá en Méjico, se impone una reflexión profunda sobre la actuación de nuestra delegación de cara a las olimpiadas del 2012 en Londres, donde estoy seguro que nuestra representación no será una numerosa. También procede arreciar la lucha para lograr la sede de los panamericanos del 2019. Total, soñar no cuesta nada.