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MALTRATO AL ENVEJECIENTE
Escrito por Sheila   
Jueves 27 de Mayo de 2010 01:17

Ya es hora de denunciarlo y detenerlo

Entre todos los delitos que se exponen a diario en los medios de comunicación, hay uno que se mantiene rayando el nivel del secreto a voces. Muchos saben lo que está ocurriendo, pero pocos hablan de eso.

El maltrato a las personas mayores es una violación a los derechos humanos y ha ocu-rrido desde hace mucho tiempo, así que es hora de tomar acción para detenerlo.

El maltrato a la población de mayor edad se puede presentar de muchas maneras:

•Emocional/psicológico: por agresión verbal, amenazas o intimidación. Sucede cuando se somete a una persona a temor, aislamiento o angustia emocional grave, cuando no se le brinda el apoyo emocional que requiere.

•Físico: ya sea por agresión o restricción irrazonable de la libertad y el movimiento. También, por la privación prolongada de agua o alimentos o el uso inadecuado de equipo o medicamentos del envejeciente.

•Sexual: cuando se obliga al anciano a tener contacto sexual en contra de su voluntad. Es una manifestación de violencia en contra de una persona que físicamente suele ser más frágil o dependiente de otros.

•Económico: Puede ocurrir sin que la víctima lo note, cuando un cuidador toma efectivo,  un cheque en blanco o una tarjeta de cajero automático del envejeciente para cubrir gastos personales.

También pueden presentarse amenazas directamente a la persona, por ejemplo de que entregue el dinero de su pensión o de lo contrario se le recluirá en un asilo.

Hay otras maneras más sutiles, como manipular o convencer a una persona mayor con palabras afectuosas para que provea dinero a cambio de la promesa de visitas continuas o atenciones.

Lamen-tablemente, familiares con alguna adicción han llegado a la violencia contra sus parientes mayores con tal de obtener dinero.

•Por negligencia: cuando se descuida la atención médica y la higiene personal del envejeciente, no se le brinda un lugar apropiado donde vivir, vestimenta adecuada, medicamentos o el alimento que necesita.

En la mayoría de los casos estos abusos se cometen en el propio hogar o institución de cuido del envejeciente, por familiares o personas que se supone que sean de confianza.

Peor aún, la propia víctima se niega a delatar a su agresor por el vínculo familiar que existe o porque se siente amenazada. Incluso, algunas personas mayores no se dan cuenta de que son víctimas de un patrón de abuso, y si detectan el mismo, les da vergüenza revelar lo que ocurre o tienen miedo de las consecuencias si no les creen.

El abuso contra la población de edad avanzada deja a su paso tristeza, aislamiento, lesiones y enfermedades, entre otros serios resultados.

Señales como éstas podrían ser indicadoras de abuso:

-La persona muestra pobre higiene; se ve desaliñada.

-Hay sangre en su ropa, ropa interior, e incluso en su cuero cabelludo

-Luce malnutrida

-Presenta rasguños, moretones, ampollas, laceraciones o marcas de pellizcos, o le faltan mechones de cabello. Tiene quemaduras causadas por agua demasiado caliente, cigarrillos o cuerdas. Estas lesiones no concuerdan con la explicación que el cuidador ofrece por las mismas.

-Las personas que han sufrido abuso tienden a mostrarse retraídas, confundidas, deprimidas, reacias a hablar, y atemorizadas.

Hay que tener cuidado con los parientes o encargados que aíslan al anciano, restringiendo su contacto con los demás, incluyendo a otros familiares, médicos, consejeros, amigos, y otros; y no le permiten al anciano la liber-tad de hablar o de tener contacto con los demás sin que el encargado esté presente.

Este tipo de abuso de da en cualquier condición socioeconómica, sexo, raza, grupo étnico, antecedentes educativos y ubicación geográfica.

El abuso contra los envejecientes es un pro-blema real y tenemos que combatirlo. El primer paso es denunciarlo. Cualquier persona que sospeche que un anciano fue o está siendo abusado, debe comunicarlo de inmediato a las autoridades locales.

Es deber de todos, y la persona que informa está protegida de responsabilidad social y civil.

Para notificar casos de maltrato, llame a la Línea Directa para Situaciones de Maltrato del Departamento de la Familia, al 787-749-1333 (Área Metro) o al 1-800-981-1333 (libre de cargos). También puede comunicarse con la Oficina de la Procuradora para Personas de Edad Avanzada, al 787-721-6121.